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Qué precioso temas has traído amiga, algo parecido dimos el año pasado en los Ejercicios Espirituales con los Franciscanos. Volví fascinada!!!
El silencio, precediendo, interrumpiendo o prolongando la palabra, ilumina a su manara el diálogo entablado entre Dios y el hombre.
Por encima de esta sabiduría que pudiera parecer puramente humana, es Dios quien funda en el hombre los tiempos del silencio y de la palabra.
Finalmente, cuando Dios va a visitar al hombre la tierra guarda silencio… El diálogo con Dios se completa con el reposo colmado en la humildad y con la meditación de las cosas de Dios.
¡Cada día me sorprendes mas amiga Fresi! ¡¡¡Gracias!!!
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