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Hay vagabundos que recorren las estaciones de trenes
los tiraderos de basura y uno que otro parque,
son ciudadanos del mundo, duremen en la calle o en los estanques.
Son como los sueños, a veces desgastados flotan en el aire,
tienen sabor a sal y se pasean por los lomos del alma con donaire.
Como la vida del vagabundo se desvanecen, lentos, muy lentos y viajan como cenizas de muertos por el aire.
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