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En el manuscrito, fechado en un lunes 9 de octubre de 1747, se puede leer cómo un comerciante valenciano llamado Gilabert relata que una familia compra en una de las reposterías de la ciudad, ‘Casa Almella Cerezo’, «más de 8 libras de turrones tanto de azúcar como de canela», así como otro tipo de dulces, que le costó a la familia que hizo la compra «una libra valenciana y 5 sueldos, un gasto importante que sólo se podía permitir una familia acomodada en el siglo XVIII», ha relatado el investigador Estos dulces fueron comprados para celebrar San Dionisio y la tradicional mocaorà.
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