Dividimos la masa en los dos moldes y alisamos la superficie con la espátula.
Horneamos 25-30 minutos o hasta que salga limpio el cuchillo.
Dejamos enfriar 5 minutos en el molde y luego en la rejilla.
Una vez fríos los envolvemos en film transparente y los dejamos en la nevera reposando hasta el día siguiente.