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CANCIONES DE DESAIRE
La adoración por la amada se troca en estas canciones en burla desdeñosa. Cabe considerarlas un caso particular de las canciones satíricas, aunque tampoco caen lejos de las amorosas: tras el verbo amargo y arrogante, bien puede ser que la procesión vaya por dentro.
Cuando paso por tu puerta
paro la burra y escucho
y oigo decir a tu madre
que eres guarra y comes mucho.
La aceituna en el olivo
si no se coge se pasa,
lo mismo que una mocita
si a su tiempo no se casa.
Si me quieres, dímelo,
y si no di que me vaya,
no me tengas al sereno,
que no soy cántaro de agua.
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