|
VIDA.
Volar senderos encendidos
desde remotas cumbres
a valles ignotos.
Buscar sonidos
de agua y viento,
de rugidos y trinos,
de voces humanas.
Inundar el alma
de luces y sombras,
de verdes gestantes,
de rojos hirientes,
de azules maternos,
de sepias y terracotas,
de azul ultramar.
Sumergirse en el mar
como en el vientre
de una virgen/madre,
y cerrando los ojos,
sentir en la piel
la suave caricia del agua.
Poder atrapar en la boca
la dulce sensación
de otra ávida boca
y mezclar dos esencias
imprescindibles.
Marsa.
|