|
31 Los compañeros, testigos de esta escena, quedaron muy molestos y fueron a contárselo todo a su señor.
32 Entonces el señor lo hizo llamar y le dijo: «Siervo miserable, yo te perdoné toda la deuda cuando me lo suplicaste.
33 ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero como yo tuve compasión de ti?»
34 Y tanto se enojó el señor, que lo puso en manos de los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
35 Y Jesús añadió: «Lo mismo hará mi Padre Celestial con ustedes, a no ser que cada uno perdone de corazón a su hermano.»
|