Cada vez que canto es una oración para mí. Cuando canto, aunque no sea una canción sacra sino profana, emito una oración, siempre que el canto transmita una mensaje bueno. Incluso una canción de Michael Jackson o de «Youtube» es una oración para mí.
Vivo la música como una forma de comunicación. La música es un teléfono directo con Dios. Cada vez que canto una bella música conecto con Dios.