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¡Despierten, por favor! ¡Miren hacia la Luz y huyan de las tinieblas! Que la sangre de los inocentes, que corre como un río, no las despierte a la medianoche para ahogarlas en pesadillas…
Baja de tu propio altar, amiga, mira por favor, mira delante de ti, Jesús está del otro lado de la orilla, estirando Su mano para que des un salto y te agarres fuertemente de ella. No temas, por favor, decídete por Dios y perdona a quienes hayan podido lastimarte…
Todos nos equivocamos y no una, millares de veces, pero lo grande, lo maravilloso, lo valiente, es reconocerlo y desandar el camino erróneo para tomar el correcto.
¡La claridad jamás vendrá de la mano del que asesina! ¡Huye de ellos!, pues aunque te hagan creer lo contrario, con su supuesta ayuda sólo habrán de terminar contigo…
Fuente:
http://www.a-n-e.net/
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