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Jesús, lo primero, defendió a la mujer. Tiene la misma dignidad que el hombre. Ah, si el respeto fuera la savia de nuestras relaciones.
Despues Jesús pronuncia una palabra nueva: Yo no te condeno. Es una palabra que conmociona la historia. Es una ley nueva, la de la misericordia, el amor al prójimo, como a tí mismo. –
Estas palabras dió nueva vida a la mujer, resonó para siempre en su corazón y traspasando los siglos, resuena cada día en nuestros corazones… – Yo no te condeno
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