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Siempre hablamos de nueras y se nos olvida cómo eran nuestras suegras. Personalmente, a mi, a veces me desquiciaba cualquier cosa que me decía. Cosas como “hija, no sé cómo lo haces que nunca estás en casa” o “si no paso yo a verte no nos veríamos nunca”. Quizá no estaba malintencionada, pero hay que ver lo que me tocaba las narices…
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