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Si es que hay Dios concitiera concederme
vetre un momento;
te diría simplemente sin palabras,
lo que te quiero.
Y si existe da verdad un justo premio,
para los buenos;
pueda ser que alguna vez vuelva a encontrarte,
en ese cielo, en ese cielo que tú soñabas;
¡quién fuera niño, Madre del alma!
¡Quién fuera niño, y tuviera un par de amidos!
unos lápicez “alpino”,
cuaderno y goma;
y por fortuna tuviera el sol y la luna.
Y volar por la alturas, como paloma.
Ay, quién pudiera,
un borrón y cuenta nueva,
y volver a la plazuela del viento barrio;
¡qué mala suerte,
que ya no pueda volver a verte!
Ref:
Volver a verte,
que otra vez me regañaras,
si a la vuelta del colegio,
yo no estudiaba;
¡que mala suerte,
que ya no pueda volver a verte!…
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