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Yo me acuesto
acogiéndome a una hembra
que replica mudamente
combates de pasión y seducción
Sus brazos como yedra
se abalanzan
sus dedos acometen
en franca vibración
su lengua se embeleza
en mis pezones
e invita a su boca
erigirme en tornasol
La asalto entre las piernas
reposándole mi gres
sobre el Cielo Cristalino
que palpita al momento
de romper…
Morimos brevemente
en el Empíreo del Candor
para luego reencontranos
en las Estrellas del Furor
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