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Abril, sin tu asistencia clara, fuera
invierno de caído esplendores;
mas aunque abril no te abra a ti las flores,
tú siempre exaltarás la primavera
Eres la primavera verdadera,
rosa de los caminos interiores,
brisa de los secretos corredores,
lumbre de la recóndita ladera.
¡qué paz, cuando en la tarde misteriosa,
abrazados los dos, sea tu risa
el surtidor de nuestra sola fuente!
Mi corazón recojerá tus rosas
sobre mis ojos se echará tu brisa,
tu luz se dormirá sobre mi fuente
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