Estaré en tus días tristes, en el susurro del viento por las tardes.
Cuando creas que la noche ha llegado y todo sea oscuro par ti, estaré en una estrella, alumbrando tu destino o en la clara luz de la luna, nuestra eterna confidente.
Si quieres recordarme, me encontrarás en el suave rocío de una rosa; en la gota de lluvia resbalando tras el cristal de tu ventana; o tal vez, si paseas por el parque, en la sonrisa cómplice de una pareja de enamorados.
Aunque tu no lo sepas, siempre permaneceré a tu lado.