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Soñé… en un lago inmenso,
en medio de un bonito bosque
lleno de abedules y eucaliptos,
donde el único sonido audible
era el canto de la alondra. Soñé… que ese día estaba
Lucia junto a mí,
y el resplandor de su cuerpo
anulaba todos mis pensamientos.
Quise hablar pero no pude,
pensaba decirte lo
mucho que la quería,
al fin pude, y mis palabras
salían en forma de sonetos.
De repente, oí unas carcajadas,
Eran de risas,
esas risas retumbaron por todo el valle,
formando un eco fuerte y repetido,
de repente me desperté,
mi alegría se volvió llanto
estaba sudando y al mismo tiempo frio,
y pensé:
“es la María que ha vuelto,
y viene a torturarme otra vez.”
Mario.
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