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En los otros dos estudios se ofrecen las primeras pruebas de que el medicamento centenario es capaz de evitar la extensión de un tumor a otros órganos y prevenir la temida metástasis. Esto se demostró en pacientes con cáncer de colon, pulmón y de próstata.
La aspiración a prevenir el cáncer con la aspirina viene de lejos. Fue en los años 70 cuando los científicos decidieron pensar que podría haber una causa efecto en aquellos estudios en los que los consumidores de aspirina parecían protegidos frente al cáncer de colon. Aunque los estudios más sesudos empezaron a aparecer diez años más tarde. El efecto protector de la aspirina y del resto de medicamentos con propiedades similares (antiinflamatorios no esteroideos) está en su poder antiinflamatorio y quizá también en su capacidad antiplaquetaria.
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