 |
Para el hombre hambreante y sepultado
en sed —salobre son de sombra fría—,
en nombre de la fe que he conquistado:
alegría.
Blas de Otero.
Libra-Aire. Bonitos recuerdos de un poeta que quizá no conquisto su tiempo, su poesía absorbe parte de los avatares en que vivió.
Un gran poeta que su casa era para él, un refugio y remanso de paz, un micro universo mitificado de tranquilidad y poesía, habitado por él mismo. Pero a veces, el mundo es como un gran toro, que hay que cogerlo fuertemente por los cuernos, si quieres llegar allí arriba.
Mario.
|