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Te pido, Dios mio, confiar en ti en toda circunstancia, por difícil, compleja y angustiante que sean. Que mis debilidades, mis defectos, vayan delante y confiando solo en tu voluntad. Que sea capaz de agradarte en todo momento. Que sólo haga lo que te agrade a ti, en mi y en los demás.
En el evangelio de hoy, la fe es lo central. Jesús se presenta como el que da vida y resurrección, como el sanador, en los casos de la hija de Jairo, el jefe de la sinagoga y de la mujer que tenía desde hacía doce años flujos de sangre. A ésta, Jesús le dice: Hija, tu fe te ha salvado.
¨Haz el bien en el momento solicitado y abre tu corazón a la necesidad¨, esto hace Jesús con la niña, que la hace volver a la vida y con la enferma de flujo de sangre.
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