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El reloj marca medianoche, no puede dormir. Da vueltas en la cama deseando conciliar el sueño, sus pensamientos divagan llenándolo de fantasías.
Siluetas sublimes alimentan su imaginación, besos y caricias avivan adormecidas pasiones.
¡Cuántas veces ha imaginado lo que sería tener a la mujer de sus sueños!
Escucharla… mirarla…sentirla tan cerca, percibir su aroma… mantener su atención…hacerla reír. Acariciar su cuerpo descubriendo la suavidad de su piel y sentir ese maravilloso cosquilleo tras su entrega.
Cuanto anhela recibir ese ansiado beso, llenar ese vacío de caricias que lo atormenta cada día.
Sólo las quimeras invaden sus noches de ensueño.
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