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Un hombre se marcha de viaje y le encarga a un amigo que cuide de la casa y de su familia, puesto que estará varios meses fuera del país.
El amigo va a buscarle a su regreso al aeropuerto, y después de saludarse, pregunta el hombre:
- ¿Y la casa?. ¿Qué tal?. ¿Ha habido algún problema?.
Y responde el segundo:
- Bueno… lo siento mucho, pero… se te ha muerto el loro.
- ¡Vaya por Dios!. ¡Con el cariño que le había cogido a ese pobre animal!. ¿Y sabes de qué murió?.
- Pues sí… se tuvo que morir abrasado, cuando la casa se incendió.
- ¡Pero qué me dices!. ¡Mi casa!. ¡Con lo que había ahorrado para comprarla!. ¿Cómo pudo prenderse fuego?.
- Me imagino que tuvo que ser una vela, que prendió fuego a las cortinas y después el fuego se propagó por toda la finca.
- ¿Una vela?. ¡Pero qué dices!. ¡Si en casa no tenemos velas!.
- Ya… ¡pero no querrías que hiciéramos el velatorio de tu mujer con las luces del árbol de Navidad!.
El hombre, cada vez más alterado, responde:
- ¿Que mi mujer ha muerto?. ¡No es posible!. ¡No puede ser!.
- Hombre, ten en cuenta que el shock de ver a tus dos hijos ahogados en la piscina, no lo resiste cualquiera…
El hombre ya no lo puede resistir y rompe a llorar en el suelo. El otro le mira y le dice:
- ¡Jo!. ¡Tampoco hace falta ponerse así por un loro!.
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PO
Una monja va al médico con un ataque de hipo que ya le dura un mes.
- Doctor, tengo un ataque de hipo desde hace un mes que no me deja vivir. No duermo, no como, ya me duele el cuerpo de tanto movimiento compulsivo involuntario.
- Tiéndase en la camilla, hermana, que la voy a examinar – dice el médico -.
La examina y le dice:
- Hermana, está usted embarazada. La monja se levanta y sale corriendo de la consulta con cara de pánico.
Una hora después el médico recibe una llamada de la madre superiora del convento:
- Pero Doctor, ¿qué le ha dicho a la hermana María?.
- Verá madre superiora, como tenía un fuerte ataque de hipo, le di un susto para que se le quitara y supongo que ya se le habrá quitado, ¿no?.
- Sí, a la hermana María se le ha quitado el hipo, pero el cura se ha tirado del campanario.
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