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Juan Luis y yo somos los de siempre. La misma sustancia, los mismos hábitos, los mismos gestos entre los dos. Tantos años juntos nos han hecho parecidos y nos reconocemos uno en el otro. Todo está igual. Lo único que ha cambiado son los sentimientos. Y eso no puede verse. Los ojos no llegan a esos espesores.
Siento que se me arranca mi propia sombra, como Peter Pan. Tumbada en la piscina, con una margarita que me acompaña cuando no lo hace la piña colada en su enorme carcasa de de coco con la flor al centro, el sol me convierte en una perezosa lagartija. Y lo sería del todo si a mi mente no acudieran tantas imágenes…
” Para que no me olvides ”
Marcela Serrano (chilena)
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