—————EL TROGLODITA Y LA AVESTRUZ——————-
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Los niños, que nunca habían tenido un juguete entre sus manos, tenían ahora un fusil.
¡Disparos, explosiones, truenos, rayos y tambores!
La avestruz no entendía nada.
Temblando de miedo volvió a meter la cabeza bajo el ala.
Los disparos le peinaban todas las plumas, tiesas del susto.
La avestruz meditaba: “¡Es una vergüenza que yo esté así, pensando egoístamente sólo en mí y temblando como un cobarde conejo!”
Troglodita sacó la cabeza de debajo del ala y miró alrededor.
¡Qué horror! Con la noche se apagaron los ruidos y los fogonazos, todo era como boca de lobo.
Troglodita no veía nada, tenia un hambre que no veía, andaba despacito, levantando mucho sus largas patas para no tropezar con cuerpos.
A los lados del río descansaban los guerreros.
—¡Esta es la mía! —se dijo la avestruz—. ¡Vaya festín que me voy a dar!
Y así fue.
Mientras dormían los soldados de ambos lados. Troglodita se tragó todos los fusiles de unos y otros.
Las armas estaban “en malas condiciones” y Troglodita casi se muere intoxicada.
Y GRACIAS A LA HEROICA AVESTRUZ REINÓ LA PAZ EN EL REINO.
DIARIO
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Troglodita era la única avestruz que quedaba en el desierto. En el desierto cercano al nuevo reino recién civilizado.
La avestruz, los domingos se iba al cine y se compraba cinco pesetas de imperdibles, que devoraba nerviosa mientras los malos tiroteaban a los buenos.
Entre semana, solo comía lo que encontraba: cremalleras, latas, corchetes, chinchetas y alguna que otra tachuela.
Troglodita se llevaba bien con la gente, pero echaba de menos a sus semejantes, los avestruces.
De tanto comer lo que comía, la avestruz puso un huevo de aluminio. Y del huevo salió un tractor. Un tractor chiquitito pero útil.
El tractor salió andando andando y llegó hasta una granja pobre y se ofreció a trabajar gratis.
Troglodita siguió los pasos de su extraño hijito y se quedó cerca de él mirando cómo arrancaba las malas hierbas.
Unos tremendos ruidos le hicieron temblar de pico a pata. Los ruidos crecían. Troglodita llevaba una semana sin poder sacar la cabeza de entre la arena, ya no podía más.
—¿Cómo es posible que una tormenta dure tanto tiempo? —se decía—. Miedo me da pero me asomo.
Se asomó y …¡Qué tormenta ni mono vivo! Aquello era algo que tormenta y tormento. ¡Aquello era una guerra! ¡Una “cacería”!
Pero qué cacería tan increíble. Los pacíficos negritos de un lado de la selva se habían ido a “cazar” a los pacíficos negritos del otro lado.
Todos iban vestidos por primera vez, hasta llevaban correaje.
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cuestión de ética. ¿Cuál es la ética de los que como Bill Gates y Microsoft, quieren ganar la batalla de las nuevas tecnologías a toda costa, para sacar el máximo provecho personal? ¿Cuál es la ética de los raiders y de los golden boys que especulan en la Bolsa sirviéndose de los avances de las tecnologías de la comunicación para arruinar a los Estados o quebrar cientos de empresas en el mundo? ¿Cuál es la ética de los generales del Pentágono, que aprovechando los progresos de las imágenes programan con más eficacia sus misiles Tomahawk para sembrar la muerte?
Impresionados, intimidados por el discurso modernista y tecnicista, la mayoría de los ciudadanos capitulan. Aceptan adaptarse al nuevo mundo que se nos anuncia como inevitable. Ya no hacen nada para oponerse. Son pasivos, inertes, hasta cómplices. Dan la impresión de haber renunciado. Renunciado a sus derechos y a sus deberes. En particular, su deber de protestar, de sublevarse, de rebelarse. Como si la explotación hubiera desaparecido y la manipulación de los espíritus hubiera sido desterrada. Como si el mundo fuera gobernado por necios y como si de repente la comunicación hubiese devenido un asunto de ángeles.
José Saramago
Premio Nobel de literatura (1998).
DIARIO
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De ahora en más, la llave de la cultura no reside en la experiencia y el saber, sino en la aptitud para buscar información a través de los múltiples canales y depósitos que ofrece Internet. Se puede ignorar al mundo, no saber en qué universo social, económico y político se vive, y disponer de toda la información posible. La comunicación deja así de ser una forma de comunión. ¿Cómo no lamentar el fin de la comunicación real, directa, de persona a persona?
Con obsesión, vemos concretarse el escenario de pesadilla anunciado por la ciencia ficción: cada uno encerrado en su departamento, aislado de todos y de todo, en la soledad más horrible, pero conectado a Internet y en comunicación con todo el planeta. El fin del mundo material, de la experiencia, del contacto concreto, carnal… La disolución de los cuerpos.
Poco a poco, nos sentimos atrapados por la realidad virtual. A pesar de lo que se pretende, es vieja como el mundo, como nuestros sueños. Y nuestros sueños nos han conducido a universos virtuales extraordinarios, fascinantes, a continentes nuevos, desconocidos, donde hemos vivido experiencias excepcionales, aventuras, amores, peligros. Y a veces también pesadillas. Contra los cuales nos previno Goya. Sin que esto signifique que haya que contener la imaginación, la creación y la invención. Porque esto se paga siempre muy caro.
Es más bien una
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Se nos dice que gracias a las nuevas tecnologías, en lo sucesivo alcanzamos las orillas de la comunicación total. La expresión es engañosa, permite creer que la totalidad de los seres humanos del planeta puede ahora comunicarse. Lamentablemente, no es cierto. Apenas el 3% de la población del globo tiene acceso a una computadora; y los que utilizan Internet son aún menos numerosos. La inmensa mayoría de nuestros hermanos humanos ignora incluso la existencia de estas nuevas tecnologías. Hasta ahora no disponen todavía de las conquistas elementales de la vieja revolución industrial: agua potable, electricidad, escuela, hospital, rutas, ferrocarril, heladera, auto, etc. Si no se hace nada, la actual revolución de la información los ignorará de la misma manera.
La información nos vuelve más eruditos o sabios solo si nos acerca a los hombres. Pero con la posibilidad de acceder de lejos a todos los documentos que necesitamos, el riesgo de deshumanización aumenta. Y de ignorancia
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de las cuales la televisión se nutre hasta el paroxismo. Esto pudo constatarse hace unos años, por ejemplo, durante la última etapa del Tour de Francia, cuando en el sprint final de los Campos Eliseos asistimos en directo a la espectacular caída de Abdujaparov. Vimos esta escena como hubiéramos visto, en una calle, una persona embestida por un auto. Con la diferencia de que el auto hubiera embestido a la persona solo una vez. En la televisión, pudimos ver y volver a ver treinta veces la caída accidental de Abdujaparov. Gracias a las miles de nuevas posibilidades de la técnica: con zoom, sin zoom, en picada, en contrapicada, bajo un ángulo, bajo el ángulo opuesto, en travelling, de frente, de perfil… Y también, interminablemente, en cámara lenta.
Con cada repetición, aprendíamos más sobre las circunstancias de la caída. Pero, cada vez, nuestra sensibilidad se mitigaba un poco más. Poco a poco, volvíamos a ver esta caída con la distancia de un cinéfilo que diseca una secuencia de una película de acción. Las repeticiones habían terminado matando nuestra emoción
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A pesar de que se equivocan en lo esencial, debemos admitir que los progresos suelen ser buenos y malos. Al mismo tiempo.
Internet es una tecnología que en sí no es ni buena ni mala. Sólo el uso que de ella se haga nos guiará para juzgarla. Y por esto es que la razón, hoy más que nunca, no puede dormirse. Si una persona recibiera en su casa, cada día, quinientos periódicos del mundo entero y si esto se supiera, probablemente diríamos que está loca. Y sería cierto. Porque, ¿quién, sino un loco, puede proponerse leer quinientos periódicos por día? Algunos olvidan esta evidencia cuando bullen de satisfacción al anunciarnos que de ahora en más gracias a la revolución digital, podemos recibir quinientos canales de televisión. El feliz abonado a los quinientos canales será inevitablemente presa de una impaciencia febril, que ninguna imagen podrá saciar. Se perderá sin límite de tiempo en el laberinto vertiginoso de un zapping permanente. Consumirá imágenes, pero no se informará.
Se dice a veces que una imagen vale más que mil palabras. Es falso. Las imágenes necesitan muy a menudo de un texto explicativo. Aunque más no sea para hacernos reflexionar sobre el sentido mismo de algunas imágenes
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Para qué sirve la comunicación?
Un gran filósofo español del siglo XIX, Francisco de Goya, más conocido como pintor, escribió un día: “El sueño de la razón engendra monstruos”. En el momento en que explotan las tecnologías de la comunicación, podemos preguntarnos si no están engendrando ante nuestros ojos monstruos de un nuevo tipo. Por cierto, estas nuevas tecnologías son ellas mismas fruto de la reflexión, de la razón. Pero ¿se trata de una razón despierta? ¿En el verdadero sentido de la palabra “despierta”, es decir atenta, vigilante, crítica, obstinadamente crítica? ¿O de una razón somnolienta, adormecida, que en el momento de inventar, de crear, de imaginar, se descarrila y crea, imagina efectivamente monstruos?
A fines del siglo XIX, cuando el ferrocarril se impuso como un beneficio en materia de comunicación, algunos espíritus apesadumbrados no dudaron en afirmar que esta máquina era terrorífica y que en los túneles la gente moriría asfixiada. Sostenían que a una velocidad superior a 50 kilómetros por hora la sangre saltaría por la nariz y las orejas y que los viajeros morirían en medio de horribles convulsiones. Son los apocalípticos, los pesimistas profesionales. Dudan siempre de los progresos de la razón, que según estos oscurantistas, no puede producir nada bueno.
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.QUIEN NO TENGA GANAS DE BARRER QUE ESCUCHE ESTA MUSICA,Y VERA COMO CORRE
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LETRA DE LA CANCION LUCIANO PAVAROTTI – MAMMA (PAVAROTTI FOREVER)
MAMMA SON TANTO FELICE
PERCHE RETORNO DA TE
LA MIA CANZONE TI DICE
CHE IL PUI BELGIORNO PER ME
MAMMA SON TANTO FELICE
VIVERE LONTANO PERCHE
MAMMA SOLO PER TE
LA MIA CANZONE VOLA
MAMMA SARAI CON ME
TU NON SARAI PIU SOLA
QUANTO TI VOGLIO BENE
QUESTE PAROLE D’AMORE
CHE TI SOSPIRA IL MIO CUORE
FORCE NON S’ODONO PIU
MAMMA MA LA CANZONE MIA, PIU BELLA SEI TU
SEI TU LA VITA E PER LA VITA NON TI LASCIO MAI PIU
SENTO LA MANO TUA STANCA
CERCA I MIEI RECCIOLI D’OR
SENTO E LA VOCE TI MANCA
LA NINNA NANNA D’ALLOR
OGGI LA TESTA TUA BIANCA
IO VOGLIO STRINGERE AL CUOR
MOLTO PIU BELLA……………? DIARIO
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COINCIDO CONTIGO DIARIO, SOBRE TODO EN ESO DE QUE VALEN MAS LOS ACTOS QUE MILES DE PALABRAS EMPALAGOSAS¡¡¡ FINDS DESPRÈS¡
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Mucha sabiduría y experiencia hay en saber rodearse de buenos amigos.
MADAM
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Verdaderos amigos tengo pocos, falsos amigos tengo muchos ¿Cómo distingo a unos de otros? Los buenos son los que están a mi lado cuando me va mal.
MADAM
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Los que aspiren a una amistad profunda deben saberse guardar de señalar los defectos– todos los tenemos.
MADAM
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