Badana.
Mujer haragana y cachonda, que no puede vivir sin compañía de hombre. Lope de Vega, en su
Entremés de la cárcel de Sevilla
, pone en boca de un marido moribundo el siguiente parlamento, dirigido
a su mujer: “Badana, ¿aún no he salido de este mundo, y das la palabra a otro…?”.
Puede ser uso figurado de la acepción principal del término: cuero curtido de oveja para forrar otros
cueros. En este sentido último se contaminaría del semantismo negativo de pellejo*
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son badajos: gobiernan, reprenden y pronostican; necios de metal
resonante, que escriben y dan consejos, todos sin más razón que la confianza que les nace
del no saber hoy más que ayer, infiriendo neciamente de aquí que han llegado al cabo de lo
que hay que saber.
Era término muy del gusto popular en tiempos cervantinos, y la forma más común de llamar a
alguien “tonto”.Covarrubias en su
Tesoro de la Lengua
(1611) escribe:
…al necio que sabe poco llaman badajo, porque es gordo de entendimiento, como el
estremo del badajo de la campana, contrario del agudo; y por esta mesma razón le llaman
porro y majadero.
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Badajo, badajuelo.
Sujeto tonto y necio; persona habladora, que dice cosas sin substancia. El término, de etimología
latina aún sin concretar, empezó a utilizarse a principios del siglo XV; en el
Cancionero de Baena
lo
emplea Alfonso Álvarez de Villasandino, entre cuyas poesías se incluye el sintagma “hablador necio”
como definición de “badajuelo”. De entonces es la costumbre de llamar “badajadas” a las necedades.
Bartolomé de Torres Naharro, en su
Comedia Himenea
, (1516) hace decir a Turpedio, criado del
Marqués:
…porque ha diez horas, señor
que andamos por la ciudad
sonando como badajos,
y cogemos poco honor,
a decirte la verdad,
de aquestos vanos trabajos.
Interesante texto el de Juan Rufo, en
Las seiscientas apotegmas
, a finales del XVI:
Los otros (necios)
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Libro
de Buen Amor
(primer tercio del siglo XIV), Juan Ruiz utiliza voces como
vaboquia
= orgullo desmedido
y altanero, propio de quien tiene escaso seso. También se puede leer en los
Milagros de Nuestra Señora
,
de Gonzalo de Berceo (principios del XIII), o en el
Libro de Alexandre
, de finales del mismo siglo, donde
la palabra bavequia alude a los bobos o tontos de baba.
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Baboso, babosón.
Se dice del individuo pegajoso y pesado, que llega a ser sumamente molesto, al adherirse a la vida
de uno como la lapa. También se aplica a quien es lujurioso y rastrero, en el sentido de que se le cae la
baba, babea ostensiblemente ante el objeto de sus viles y bajos deseos. El baboso es individuo
enamoradizo, que se presta a cualquier cosa con tal de realizar la desatinada pasión que, por sus
limitaciones, no es previsible que consiga, ya que aquello a lo que aspira está mucho más allá de sus
posibilidades reales. Manuel Bretón, autor dramático del pasado siglo, inscribe el término en el siguiente
contexto:
Señora, me canso
de andar hecho un azacán
galanteando baboso
a mozuelas en agraz…
También se dice del adolescente que presume como persona adulta.
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en su curioso
Florilegio de refranes
, (finales del siglo XIX) asegura que Babia es el país de los tontos,
pero no afirma que se trate de la Babia leonesa. Y el erudito Manuel Milá y Fontanals escribe que los
habitantes de Babia pasaban por ser gentes de cortos alcances, a quienes se atribuyeron costumbres
ridículas, como la de secar velas al humo, pescar la luna reflejada en el agua, o segar el trigo con escalera.
El hecho de ser región montuosa hacía pensar a los habitantes del llano que los de Babia segaban de tan
estrambótica manera. De hecho, la noticia venía ya dada en una obra de teatro menor del siglo XVI, de
Velázquez de Velasco, titulada
La Lena
, donde se lee al respecto de cierto individuo muy tonto: “Este es
sin duda de aquellos que cuentan de la tierra de Babia, donde los trigos se siegan con escalera”. Cree el
citado José Mª Sbarbi que Babia puede ser una derivación de la voz “baba”, y sería el país o conjunto de
los tontos de baba. Esta visión nos lleva a otras disquisiciones históricas muy lejanas en el tiempo. La
alusión a los bobos o tontos a quienes se les cae la baba es frecuente en la literatura medieval. En su
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Algunos quieren que el origen de la expresión sea italiano, en cuya lengua el
término expresivo
bobbia
tiene que ver con el hecho de comer la sopa boba, situación de
marginación y desamparo. No parece que sea así, ya que fue insulto empleado por
Gonzalo de Berceo (principios siglo XIII), en su Vida de San Millán, donde pone en boca
del diablo las siguientes palabras:
Aun agora quieres fer otro poblamiento:
bien me ten por babieca si yo te lo consiento…
Babieca es quien habita en Babia, aunque Covarrubias en su
Tesoro de la Lengua
Castellana (1611)
escribe: “… al hombre desvaído, grande, flojo y necio suelen llamar babieca por el sonido, con la alusión a
bobo”.
“Estar en Babia”: habitar esa región leonesa; sujeto que anda siempre embobado. José María Sbarbi,
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…aquel en cuyo nacimiento concurrieron muchas estrellas en su favor para subir a
gran estado, muere desdichado. Y desastrado, al que no tiene ningún astro que le
favoreciesse y vive toda su vida miserable, abatido, y sin que nadie en vida ni en muerte
haga caso dél.
Es su acepción más antigua, uso que da a este vocablo Gonzalo de Berceo. De esa acepción tomó su
significado el término “desastre”: infelicidad, descalabro y desorden. San Isidoro de Sevilla, (libro X de
sus
Etimologías
, siglo VII) dice que
astrosus
es aquel que ha nacido bajo una mala estrella:
malo sidere
natus
.
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Quando las tus cobdiçias
ganas por ser mintroso,
por muy sabio te priçias,
e tyenes por astroso
al que non quier engaño…
En la acepción de persona desastrada, desaliñada, que descuida su aspecto importándole poco la
imagen que proyecta, utiliza el término Cervantes: “Dice la historia que era grandísima la atención con
que don Quijote escuchaba al astroso caballero de la Sierra…”.
Covarrubias, en su
Tesoro de la Lengua
(1611), añade una tercera acepción, la de persona sin
ventura:
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Astroso.
Sujeto vil y despreciable, capaz de llevar a cabo bajezas y traiciones; también, persona desaseada,
desastrada y sucia. En ambos sentidos empleó ya el término el autor del
Libro de Apolonio
, (siglo XIII):
Por amor el astroso de sallir de laçerio
madurgó de manyana e fue poral çiminterio;
aguzó su cochiello por fer mal ministerio,
por matarla rezando los salmos del salterio.
Se dijo también del mezquino, desgraciado y miserable, sentido que da al vocablo Sem Tob de
Carrión en sus
Proverbios Morales
, (mediados siglo XIV):
Quando las
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A mis amigos que disfrutan de un vaso de vino……
Y a los que no lo hacen y son siempre vistos
con una botella de agua en sus manos.
Como dijo Benjamin Franklin:
En el vino hay sabiduría,
En la cerveza hay libertad,
En el agua hay bacterias.
En un número de ensayos cuidadosamente controlados,
los científicos han demostrado, que si tomamos
un litro de agua cada día,
Al cabo de un año habremos absorbido más de
Un kilo de Escherichia coli, (E. Coli)
– bacteria encontrada en las heces.
En otras palabras estaremos consumiendo 1 kilo de caca.
Sin embargo,
NO CORREMOS ESE RIESGO cuando tomamos vino y cerveza
(o tequila, ron, whiskey u otro licor)
Ya que el alcohol tiene que pasar por procesos de purificación
Ebullición, filtrado y/o fermentación.
Por lo tanto es mejor tomar vino y decir tonterias,
Que tomar agua y estar lleno de mierda.
No es necesario agradecerme por esta valiosa información:
¡Es un servicio público!
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Asqueroso.
Como voz ofensiva e insulto, se dice de la persona que por su aspecto físico o conducta moral causa
repugnancia en quien la trata. Es término de procedencia latina:
eschara
= lleno de costras, y antes del
griego
esjara
: pústula causada por quemadura. Covarrubias habla de otra voz también griega,
aisjos
=
“sórdido, sordidez”, y hace el siguiente comentario, en su Tesoro de la Lengua (1611): “Porque toda cosa
suzia da horror y asco”. El término es muy antiguo en castellano, y lo utilizó el anónimo autor medieval
del
Libro de los Reyes de Oriente
, aunque no en sentido ofensivo, sino con el de persona que no siente
fácilmente asco o repugnancia:
La Gloriosa diz: dármelo, varona,
yo lo banyaré, que non so ascorosa…
En los siglos de oro su uso es frecuente en ambos sentidos: individuo que da asco; pero también
persona que fácilmente siente repugnancia por cualquier pequeña cosa. Andrés Bello, el polígrafo
venezolano profesor de Simón Bolívar, (primera mitad del siglo XIX) usa así el término:
…De su seno
las apestadas naves vomitaron
asquerosos cadáveres cubiertos d
e contagiosa podre.
Hoy es insulto generalizado, que se aplica a la persona molesta, fastidiosa y pesada. No tiene uso ni
contextos claros; el hablante escoge situación y caso en que debe aplicarlo, caprichosamente. También se
dice exclamativamente: “¡Qué asco de tío!”; “¡Vaya tipo asqueroso!”; “¡Caray con el asqueroso de
mierda!”…, y así
ad infinitum
.16
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Era insulto corriente en tiempos de Lope de Rueda, (primera mitad del siglo XVI) en cuyos pasos
de
El Deleitoso
, un paje moteja así al simplón: “¡Mira el asno! Por decir la vendedera dijo la buñolera!”;
años después, Juan de Timoneda, en su
Sobremesa y Alivio de caminantes
, cuenta lo siguiente:
Fue convidado un necio capitán (…) a comer; y después de comido alabóle el señor
al capitán un pajecillo que traía, muy agudo y gran decidor de presto. Visto por el capitán,
dijo: “¿Ve vuestra merced estos rapaces cuán agudos son en la mocedad?, pues sepa que,
cuando grandes, no hay mayores asnos en el mundo”. Respondió el pajecillo al capitán:
“Más que agudo debía ser vuestra merced cuando muchacho”.
Entrado el siglo XVII, Cervantes pone en boca de Sancho lo siguiente: “Digo que en todo tiene
vuestra merced razón, respondió Sancho, y que soy un asno”.
En el
Lazarillo de Manzanares
, (1620) J. Cortés de Tolosa, se muestra escueto, pero fulminante, en
el uso del calificativo: “Erase un padre, y este padre tenía un hijo, y este hijo era médico, y este médico
era un asno…”.
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El mismo autor, en su
Teatro Universal de los Proverbios
, glosa así el dicho “Con aqueste asno
viejo compraremos otro nuevo”:
Cuando el viejo rico muere,
que está con moza casado,
esto es lo que ella requiere,
pues con su hacienda adquiere
otro mozo y estirado.
Notorio es esto en concejo
y a decirlo así me atrevo,
que ella, viendo el aparejo,
dice: Con este asno viejo
compraremos otro nuevo.
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