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Este foro contiene 16,851 respuestas, tiene 141 mensajes y lo actualizó Avatar de diario diario hace 7 años.

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MADAM

said

Estaba el presidente del país y le dice a todos sus habitantes:
Ciudadanos, les tengo una buena y mala noticia.
¿Cuál es la buena?
Que nuestras deudas con el extranjero han sido saldadas.
¿Y la mala?
Que tenemos 72 horas para abandonar el país.

jajajajajajajajajajajajajajajajaja

3 noviembre, 2011 at 11:10
Avatar de MADAM

MADAM

said

En un avión iban 4 personas, un político, un sacerdote, un jugador y un niño. Un motor del avión se estaba incendiando, entonces el capitán dice hay 4 paracaídas, uno para mí y los restos son suyos, entonces se lanza el político, y dice, yo soy el presidente más inteligente y veraz del mundo, entonces tengo derecho, y se tira.
Luego el jugador de fútbol dice, yo agarraré otro, porque el mundo va a necesitar mis goles, entonces me toca agarrar otro, lo agarra y se tira.
Entonces el sacerdote dice: ¿Cómo es eso que aun quedan dos paracaídas?, entonces le dice el niño: Es que el presidente más inteligente y veraz del mundo se tiró con mi mochila

3 noviembre, 2011 at 11:09
Avatar de diario

diario

said

“CUANDO UNA MUJER SE RINDE ES PORQUE HA VENCIDO”

Una respetable dama entró a la farmacia, se dirigió al boticario, lo
miró a los ojos y le dijo: – “Quisiera un poco de cianuro, por favor”
El boticario preguntó: “¿Para qué demonios necesita usted el cianuro?”
La dama contestó: – “Lo necesito para envenenar a mi marido” El boticario peló los ojos y exclamó: -”¡Pero por Dios santo! no puedo
venderle cianuro para envenenar a su marido, eso es contra la ley
humana y la divina me quitarían mi cédula de farmacéutico y nos
meterían a ambos a la cárcel, ¡absolutamente NO!, no voy a venderle cianuro”. La señora entonces muy relajada y tranquila abrió su bolsa y sacó de ella unas fotos de su marido con la esposa del boticario haciendo el amor en la alcoba de un motel. El boticario miró una de las fotos y respondió:

– “¡Ah, bueno.. con receta sí!”

2 noviembre, 2011 at 23:08
Avatar de ANTONIO.

ANTONIO.

said

Dedicada a mi Madre que ahora es mi ángel protector

2 noviembre, 2011 at 13:51
Avatar de ANTONIO.

ANTONIO.

said

Cuando las hojas de mis otoños
cayeron en mi vida…en mi alma,
comenzaste a golpear la puerta
de mi corazón con tus límpidas
alas de ángel protector escapado
de un cielo transparente y sutil
que logro que mis frutos marchitos
comenzaran a sentir vida y mi huerta
volvió a florecer para ti, para mí.

Y ahora estás tú en mi camino regando
con tus besos, con tus manos angelicales
mi yerba que ante estaba marchita
por el dolor y la desesperanza,
resucitando al paso de tus manos; eres ángel
guardián de mis profundas quimeras,
endulzas mis desvelos y la razón de mi existir
haciéndote dueño de mi amor y de mi alma
porque cuando el amor parecía perdido y los otoños
de mi vida se me abalanzaba anulándome,
apareciste como una luz divina que iluminó
mi enferma esperanza.

Eres albor que ilumina mi vida,
estrella que guía mi barco,
alma que inunda la mía;
tú el único amor de mi vida parado frente a mí
y aquí estoy yo, frente a ti
dándote gracias por haberle dado
sentido a mi vida y a este corazón errante

2 noviembre, 2011 at 13:50
Avatar de MADAM

MADAM

said

Si no es capaz de darle una razón válida para sus comentarios y sobre todo si empieza a titubear o a ponerse agresivo, puede estar bastante seguro de que no hay ninguna otra razón para su conducta que su propio «problema de actitud». Una vez se haya dado cuenta de esto, aunque no pueda cambiar su modo de hablar o de actuar, sus palabras tendrán menos efecto sobre usted.

Si fracasa todo lo demás, puede intentar decirle cuáles serán las consecuencias si continúa actuando con usted de ese modo, ya sea una queja por escrito, hablar con su supervisor o con el jefe del departamento. Esto sólo se ha de utilizar en última instancia, cuando ya haya intentado todo lo demás. Si lo emplea demasiado pronto o muy a menudo, no sólo dará la impresión de ser vengativo, sino que no tendrá demasiado efecto.

A continuación, tiene algunas fórmulas para quejarse a un superior:

. En primer lugar, piense si ha probado todos los medios para remediar la situación.

. Considere si existe alguna acción que pueda ser eficaz y piense si está preparado para emplearla.

. Indique lo que va a hacer si no cambia su actitud.

. Tenga cuidado de no caer en la agresividad. Lo que usted diga sólo será eficaz si es asertivo (y recuerde que esto incluye tanto su lenguaje corporal como las palabras que emplea).

2 noviembre, 2011 at 01:48
Avatar de MADAM

MADAM

said

LOS MENOSPRECIOS

Los comentarios despectivos pueden hacer mucho daño, especialmente cuando se hacen delante de otras personas y si son de índole personal. Ya hemos visto que las críticas genuinas son válidas, siempre que estén justificadas, pero los intentos de humillar a otra persona nunca lo son.

Lo primero que ha de conseguir es una aclaración de lo que se ha dicho, y la razón de los comentarios si es que existe. Supongamos que, al igual que le sucedió a un joven llamado Martin, le dicen que tiene «un problema de actitud». ¿Qué quiere decir eso real mente? Necesita más detalles. Simplemente puede ser que debido a la diferencia de edad o a su tipo de personalidad no vea las cosas del mismo modo que la persona que hizo el comentario, pero eso no le da derecho a menospreciarle. Por supuesto, también puede que hubiera un conflicto o un malentendido real entre ustedes, pero, en ese caso, tiene derecho a que se lo expliquen y también a dar su versión del asunto.

De modo que, teniendo en cuenta lo que ha aprendido en el antes sobre ser más asertivo, se dirigirá a la persona en cuestión y le preguntará por qué ha hecho ese comentario, si hay algún punto de choque entre ustedes y cómo cree que puede rectificar la situación. Indique también que el modo en que ha hecho sus comentarios, no sólo no ha sido productivo sino que le ha hecho daño, y dígale que si en el futuro vuelve a haber algún problema se lo comunique en privado y que le explique lo que desea que haga.

2 noviembre, 2011 at 01:47
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MADAM

said

Si necesario, siga hablando y manifieste de qué modo actitud hacia usted es diferente. Por muy herido que se sienta, intente evitar las acusaciones, cíñase a los hechos. Pregúntele si ha hecho algo que justifique conducta respecto a usted; si no sabe lo que se supone que ha hecho, ¿cómo va a cambiar?

Es muy probable que la charla no resulte fácil, puesto que a una persona que utiliza el silencio como arma le costará explicar sus sentimientos. No obstante, ha de insistir. Una vez le haya hecho una pregunta, no caiga en la tentación de seguir hablando, deje que se produzca una larga pausa que al final tendrá que romper. Guarde la calma y sea asertivo en todo momento. Al final, es posible que se enfrente a uno de estos tres tipos de reacciones:

1. Puede que tenga una razón (en parte o total mente) justificada; quizá piensa que usted ha dicho sigo a sus espaldas o que no está trabajando como debiera Si ese es el caso, puede hacer frente a la situación explicando la verdad (o disculpándose si hay alguna razón para ello). En ese caso, puede decir que cree que esto pondrá fin a la situación y que espera que de ahora en adelante le trate corno a todos los demás. También le puede decir que si en el futuro vuelve a producirse algo que le molesta, se lo comunique en vez de excluirle del grupo no dirigiéndole la palabra.

2 noviembre, 2011 at 01:43
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MADAM

said

2. Es posible que durante mucho tiempo haya estado callándose alguna queja contra usted, debido a un malentendido en una situación anterior. A lo mejor, ha habido algo en su actitud que él ha interpreta do erróneamente y, debido a su tendencia a la inseguridad, ha hecho todo lo posible para excluirle de su vida a fin de no sentirse amenazado.

3. Puede que no exista una razón real para su conducta, salvo el mero hecho de que siempre necesita tener una víctima con quien descargarse, que usted no le caiga bien o que crea que él no le cae bien a usted. Lo cierto es que nadie puede afirmar sincera mente que le gustan todas las personas con las que ha de relacionarse.

En cualquiera de estos casos, es probable que vacile, niegue su conducta o rechace hablar del tema. Si ésta es la reacción a la que se está enfrentando, ha de seguir hablando. Explíquele que su conducta le hiere, especialmente porque no parece haber justificación para ella, y que no puede decirle lo que ha hecho mal. Dígale que incluso, aunque sienta que no hay mucha comunicación entre ustedes, todo el mundo merece la misma cortesía.

2 noviembre, 2011 at 01:43
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MADAM

said

Puede que teman que se cuestione su autoridad o que alguien quiera ocupar su puesto; puede que sientan que han llegado hasta donde están fingiendo y que algún día alguien descubrirá lo poco que realmente saben. Esto en modo alguno excusa su comportamiento, pero quizá lo explica un poco.

Si su actitud es la misma hacia todos los compañeros de trabajo o hacia todos los familiares, es importante que no se lo tome como algo personal. Si lo hace, lo más probable es que en el futuro usted llegue a infravalorarse y que baje su autoestima. No obstan te, sigue siendo importante tratar el asunto y dirigir- se a la persona agresiva de una forma asertiva comunicándole cómo hace sentirse a los demás con su conducta.

A veces, dicho comportamiento se manifiesta sólo hacia una persona y el resto del grupo es tratado con igualdad. Si usted es la persona en cuestión, por su propia paz mental ha de dar los pasos necesarios lo antes posible para conocer cuál es la causa, (También, como sucede algunas veces, si es padre y ve que la táctica del agresor está siendo dirigida hacia uno de sus hijos que es demasiado joven para hablar por sí mismo, ha de hablar en su nombre.)

No se dirija al agresor con una actitud beligerante, busque un momento tranquilo y pregúntele si se ha dado cuenta de que con usted se comporta de forma distinta respecto a como lo hace con los demás.

2 noviembre, 2011 at 01:41
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MADAM

said

EL SILENCIO

No querer hablar de asuntos importantes o incluso negarse a hablar, se puede considerar una conducta agresiva Evidentemente el silencio no hace bien a nadie, si hay un problema, el silencio no lo va a resol ver; si hay una atmósfera tensa, el silencio no la va a suavizar. No sólo eso, el silencio destruye cualquier sentimiento de grupo (o de familia), a veces incluso para siempre. Las personas que se enfurruñan o que evitan cualquier tipo de discusión, rara vez actúan de este modo esporádicamente; suele ser su patrón de conducta habitual, a menos que decidan hacer un deliberado esfuerzo para cambiarlo.

Por consiguiente, es probable que el ambiente en la oficina, en el hogar o en cualquier otro lugar sea tenso e incómodo. Si se trata de una situación laboral, puede conducir a que los compañeros soliciten traslados o que incluso lleguen a cambiar de trabajo; en el hogar puede conducir a malentendidos y a la destrucción de todo sentimiento familiar auténtico.

Con frecuencia, cuando estos agresores silenciosos acaban hablando es para dirigirse a los demás con brusquedad. Esta conducta es un signo de inseguridad, que no siempre está justificada

2 noviembre, 2011 at 01:39
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MADAM

said

La próxima vez que Carolina notó que su supervisor se empezaba a exaltar, cogió una planta que estaba en un pesado macetero y la dio. «Por si tienes ganas de tirar algo», le dijo ella.

Esto le hizo reaccionar y empezó a reírse de su comportamiento. Él empezó a decir las cosas con más calma, aunque con firmeza. Con el tiempo, se enfadaba cada vez menos.

Si usted cree que la figura de autoridad con la que ha de tratar respondería a un poco de broma, esto a menudo es una forma muy eficaz de disolver situaciones potencialmente explosivas.

2 noviembre, 2011 at 01:36
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MADAM

said

«¿Es seguro entrar ahora?», preguntó.

El la miró perplejo, puesto que era una de esas personas cuyo mal carácter desaparece por completo cuando todo ha pasado. «Bueno -dijo ella-, tenías tal ataque de rabia que pensaba que aún estarías lanzando cosas. Me he traído la carpeta para protegerme.»

El supervisor sonrió un poco forzado. «Supongo que me he puesto como dices -dijo él-. Pero no te preocupes, ya ha pasado todo.»

Carolina entró en la habitación. «Si no vas a tirarme el fax por la cabeza, ¿puedo charlar contigo un momento?»

El asintió con la cabeza y ella se sentó.

Entonces, con calma pero con determinación le explicó el efecto que sus ataques de mal genio tenían sobre ella y sobre las demás personas de la oficina. Manteniendo su serena actitud, le preguntó si estaba a punto de volver a gritar, porque de ser así correría a esconderse debajo de su mesa de despacho. La conversación concluyó en un tono de buen humor por ambas partes y el supervisor le dijo que en el futuro intentaría dominar su carácter.

Por supuesto, aun las mejores intenciones flaquean de tanto en tanto, pero en este caso la puerta hacia el cambio ya se había abierto

2 noviembre, 2011 at 01:35
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MADAM

said

Para evitar que esto suceda, dígale que se da cuenta de que probablemente pierde los nervios sin ser consciente de ello y que será una costumbre difícil de romper. Pregúntele si estaría dispuesto a que usted le ayudara haciéndole una señal cuando empezara de nuevo el berrinche. Si acepta, acuerden un código entre ustedes.

Si su tipo de relación lo permite, intente poner un poco de humor a la situación. Una mujer que asistió a uno de mis seminarios explicó cómo había «curado» a su supervisor de sus ataques de mal genio. (Hay que tener en cuenta que en su oficina reinaba un sistema bastante relajado es posible que no se pudiera hacer lo mismo en un ambiente más formal.)

La delegada (a quien llamaré Carolina) acababa de presenciar otra muestra del exaltado carácter de su supervisor. A los diez minutos ya había pasado todo, Carolina sostenía una pesada carpeta delante de ella a modo de escudo y asomó la cabeza por la puerta del despacho de su jefe.

2 noviembre, 2011 at 01:34
Avatar de MADAM

MADAM

said

Si tiene que tratar con el segundo tipo de persona, la que es muy exagerada en todas sus conductas, des cubrirá que en los momentos en que está tranquila es bastante amistosa. Elija uno de esos momentos y pregúntele si pueden charlar con calma. Luego puede proseguir explicándole cómo le sientan sus estallidos de rabia y el efecto que tienen sobre los demás.

Por ejemplo: «Cuando pierdes el control nos pones a todos en una situación muy difícil. A mí me resulta muy violento, Rally está muy preocupada y su confianza en sí misma va disminuyendo cada día que pasa. Por otra parte, también resulta casi imposible comprender lo que quieres decir, así que tampoco podemos satisfacer tus deseos por más que queramos hacerlo».

Probablemente descubrirá que cuando se ve forzado a observar su conducta, este tipo de persona estará llena de remordimiento. Puede llegar a ser bastante generosa con sus disculpas y darlas con toda sinceridad. No obstante, si surge otro problema, como las pataletas, que al igual que muchas otras cosas son un hábito, es fácil que vuelva a reaccionar de modo semejante en otra ocasión.

2 noviembre, 2011 at 01:33
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