———————–12 ————-AÑOS————-

Foros CANAL MAYORMENTE ———————–12 ————-AÑOS————-

Este foro contiene 16,851 respuestas, tiene 141 mensajes y lo actualizó Avatar de diario diario hace 7 años.

Viendo 15 publicaciones - del 8,386 al 8,400 (de un total de 16,852)
Autor Mensajes
Autor Mensajes
Avatar de MADAM

MADAM

said

-¡Moscón más pesado! Ese muchacho parece que me odie, que nos persiga como si sintiera celos.
-¡Qué idea! Es el hijo de mi nodriza: un infeliz, un bruto…, pero con buen corazón.
Y, tras breve pausa, sonaron, amortiguados por los cortinajes, dos chasquidos leves y misteriosos, que los sintió Nelet como un par de puñaladas. Tal vez era el piano que crujía o la hoja del cuaderno que se doblaba; pero el pobre muchacho, después de un instintivo impulso de correr hacia el salón con los puños cenados, huyó, dejando el capazo en la cocina como tarjeta de visita, y ya en la calle arreó su jaco, con los serones vacíos, que salió trotando camino de la barraca.
Por tercera vez le robaban su Marieta: ya era bastante.
Ahora sólo tendría cariño para su madre; para aquellos terruños que apenas arañados correspondían a su caricia, cubriéndose con manto verde tercioplelo y regalándole el pan.
No volvió más a Valencia. Odiaba a la ciudad porque ella estaba allí.
Y como los fematers no pagan contribución directa, nadie se enteró de que en el gremio había una baja.
FIN
Espero que por lo menos hayais leido un cuento de Vicente Blasco Ibañez

Avatar de MADAM

MADAM

said

Nelet, a los dieciséis años, comprendia ya el motivo de que los hombres se cieguen y vayan a presidio.
Lo único que le detenia era la certeza de que don Esteban, el terrible ogro, apreciaba a aquel pisaverde y le irritaria cuanto hiciese en su daño.
Además, se consolaba con la esperanza de que todas sus rabietas carecian de fundamento. Nada de extraño tenia que el abogadillo buscase a Marieta. ¡Era tan bonita y tan buena! Pero de seguro que ella no le hacia gran caso; Nelet tenia la certeza de esto y también de que la frialdad de su antigua hermana no pasaba de ser una mala racha, un caprichito como los que tenia de niña allá en la barraca, donde tanto le martirizaba con su mal genio.
¡Pues no faltaba más que ella resultase una ingrata con tanto como la amaban allá, en Paiporta, y él sobre todos!
Una mañana entró en la casa encontrando la puerta abierta. La churra no estaba en la cocina. En el despacho leia don Esteban con la nariz casi pegada a unos autos, y en el salón sonaba el monótono tecleo, formando escalas cada vez más perezosas y desmayadas.
Entró con su paso cauteloso de morisco, que aún hacian más imperceptibles las ligeras alpargatas, y al reflejarse su figura en un espejo como silenciosa aparición. Maria dió un grito de sorpresa y de miedo.

Avatar de MADAM

MADAM

said

Alli estaba el maldito abogadillo de los lentes de oro, casi doblado sobre el piano, al lado de Maria, como si fuese a volver una hoja del cuaderno que ocupaba el atril, pero con la cabeza tan junta a la de la joven que parecia querer devorarla.
¡ Rediel! … ¿Para cuándo eran las bofetadas?
Y lo peor fué que Maria, aquella Marieta que un año antes le trataba a cachetes como traviesa y cariñosa hermana, aquella a la que nunca quiso comparar con su madre, temiendo que ésta resultase menos querida, lo miró fijamente en un relampagueo de odio y se puso en pie con el ademán de una señora bien segura de la sumisión de su siervo.
¿Qué buscaba alli? En la cocina tenia a la criada. ¿No podia estudiar tranquila un rato?
Nunca pudo recordar Nelet cómo salió del salón. Debió de retroceder cabizbajo y vacilante, como una bestia herida. Le zumbaban los oidos, su cara quemaba, y pensando en aquel otro que se quedaba tranquilo y satisfecho junto al piano, repetiase mentalmente: «¡Dios mio, qué vergüenza!»
Estaba inmóvil en mitad del corredor que conducía al salón, con el rostro en la pared, como si quisiera incrustarlo en ella, cegar para siempre, y aun así, todavía recibió el último latigazo, oyendo la vocecilla del de los lentes de oro.

Avatar de MADAM

MADAM

said

El jamelgo llegaba muchas veces a Valencia con los serones llenos de frutas o frescas hortalizas; los campos del camino temblaban al verle venir, temiendo su loca rapiña, su inmoderado afán de obsequiar, sin acordarse que hay dueños en el mundo y guardas que pueden pegar una paliza; pero tanto sacrificio no merecia más que alguna automática sonrisa o un «¡gracias!», como se da a cualquiera, y los regalos iban a la cocina, sin alcanzar otros elogios que los de la churra.
En cambio, sobre la mesa del comedor, o en el salón, sobre el piano, todas las mañanas veia el pobre Nelet ramos de flores frescas recién traidas del mercado, que Maria aspiraba con pasión de mujer que despierta, como, si en vez de perfume de jardines, aspirase otro que llegaba más directamente a su corazón.
Eran regalos del tal don Aureliano, de aquel danzarin, para quien resultaba ya estrecho el despacho, y con la pluma tras la oreja y fingiendo mil pretextos, se metia hasta en la cocina sólo por ver un instante a Maria y cruzar una sonrisa.
¡Y cómo se coloreaba el semblante de ella…, Cristo!
Toda la sangre moruna que el huertano tenia en su atezado cuerpo inflamábase ante aquel don Aureliano, que era casi de su edad y del que no le separaba más que su categoria de señorito.

Avatar de MADAM

MADAM

said

Tenia el pobre muchacho que contentarse sosteniendo largas conversaciones con la churra, en aquella cocina a la que llegaba el tecleo monótono de la señorita, que estudiaba sus lecciones en el piano del salón. Aquellas escalas, incoherentes y pesadas, se le metian en el alma, conmoviéndole más que las melodias del órgano de la iglesia de Paiporta.
Y, para colmo de sus penas, la criada no sabia hablar más que de don Aureliano, un personaje que preocupaba a Nelet y al que acabó por conocer deteniéndose un dia en la puerta del despacho del escribano.
Era un jovencillo pálido, rubio, enclenque, con lentes de oro y ademanes nerviosos; un abogado recién salido de la Universidad, que se preparaba con la práctica para ser habilitado de don Esteban, ansiosos de descanso, y que, al fin, acabaria por hacerse dueño del despacho.
¡Y que parase ahi ! Esto no lo decia el pobre femater, pero lo pensaba con la confusión propia de su caletre. Aquel barbilindo, que tenia cinco o seis años más que él, era una espina que llevaba clavada en el corazón.
Deseoso de reconquistar el afecto de la señorita, Nelet multiplicaba sus obsequios con tanta rudeza como buena voluntad.

Avatar de MADAM

MADAM

said

Y volvió, ¡rediel! ¿Pues no habia de volver?
Ir a Valencia y no entrar en aquel caserón cerca de los Juzgados era un hecho que, por lo absurdo, no habia pensado nunca que pudiera ocurrir.
Y alli iba todas las mañanas, a sufrir, reconociéndose cada vez más distanciado de aquella a quien tenia que llamar la señorita.
¿Dónde estaba ya aquel afán por hablar de las cosas de la barraca?
Entraba Nelet en la casa con la confianza de siempre, pero notando en torno de él un ambiente de frialdad e indiferencia. Era el femater, y nada más.
Algunas veces intentó resucitar en Maria el entusiasmo por la pasada vida, hablándole del ama y de su familia, que tanto la amaban; de aquella barraca en la que todos pensaban en ella; pero la joven oíale con cierto malestar, como si le causara repugnancia la rusticidad de los de allá.
¡Ah pobre Nelet! Decididamente le habian cambiado su Marieta. En aquella adorable muñeca no habia nada que vibrase al recuerdo del pasado. Parecia que en su cabeza, al cubrirse con el peinado de mujer, se habian desvanecido todos los sueños de poesia campestre.

Avatar de MADAM

MADAM

said

Y a Nelet, la silenciosa naturalidad con que Marieta, digo mal, la señorita Maria, escuchaba todo aquel cúmulo de absurdas recomendaciones, dolíale más que las palabras de la churra.
Todo lo dicho -continuaba ésta- no era ni remotamente que se pretendiera cerrar al chico las puertas.
Ya sabia que lo consideraban como de casa y que toda la cocina era para él. Pero cada cual en su sitio, ¿estamos?
No olvidando esto, podia volver cuando quisiera.

Avatar de MADAM

MADAM

said

En fin: que un dia, al entrar Nelet en la casa, quedóse asombrado, como si un fantasma le hubiese abierto la puerta.
Aquella no era Marieta: se la habian cambiado.
Era una muñeca con el pelo arrollado y puntiagudo sobre la nuca, conforme a la moda, y una horrible falda larga que la cubria los pies.
Parecia muy complacida de verse mujer, de haberse librado de la trenza suelta y la pierna al aire, signos de insignificancia infantil; pero a él le faltó poco para llorar, para protestar a gritos, como en aquella tarde que coma tras la tartana suplicando al feroz escribano que no le quitase a la chiquita. Por segunda vez le arrebataban a su Marieta.
Y después, ¡ horror da recordarlo!, aquella churra despiadada parecia complacerse en su dolor, haciéndole terribles advertencias.
El señor se lo habia dicho y ella lo repetia por encontrarlo muy justo y para evitarse reprimendas. Cada cual debia ponerse en su lugar. En adelante, nada de tuteos ni de Marietas, y mucho de señorita Maria, que era el nombre de la única dueña de la casa. ¿Qué dirian las amiguitas al ver a un femater tratando tú por tú a la señorita? Conque ya lo sabia: el hermanazgo habia terminado

Avatar de MADAM

MADAM

said

Y satisfecho con el agradecimiento de que le mostraba la criada por sus obsequios, viendo siempre en Marieta a la rapazuela que en otros tiempos jugaba con él y le arañaba al más leve motivo, apenas si llegó a fijarse en la súbita transformación que iba operándose en la muchacha.
Redondeábase su cuerpo, aclarábase su tez, en extremo morena:
las agudas claviculas y la tirantez del cuello iban dulcificándose bajo la almohadilla de carne suave y fresca que parecia acolchar su cuerpo; las zancudas piernas, al engruesarse, ponianse en relación con el busto. Y como si hasta a la ropa se comunicase el milagro, las faldas parecian crecer un dedo cada dia, como avergonzadas de que estuvieron por más tiempo al descubierto aquellas medias que amenazaban estallar con la expansión de la robustez juvenil.
Marieta no iba a ser una beldad; pero tenia la frescura de la juventud, vigor saludable y unos ojazos valencianos, negros, rasgados y con ese misterioso fulgor que revela el despertar del sexo.
Y como si la niña adivinase la proximidad de algo grave y decisivo que la privaria en adelante de tratar a su hermano como si aún anduviese por los campos, hablaba a Nelet con seriedad, evitando los juegos de manos, las intimidades propias de su infancia sin malicia ni preocupaciones.

Avatar de MADAM

MADAM

said

Y el pequeño David, a pesar de aquellas pedradas certeras que le enorgullecian, temblaba ante el gigante con el terror que inspira al infeliz el hombre de Justicia, y, recogiendo su espuerta, salia cabizbajo, avergonzado, sin atreverse a mirar a Marieta. .., y hasta el dia siguiente.
Algunas veces, el recuerdo de la idilica existencia al aire libre perdia su encanto, y era Nelet quien envidiaba en la persona de su hermana todas las comodidades y esplendores de la vida de la ciudad.
¡Qué lujos! Los vestidillos de seda y terciopelo, los sombreros, que parecian islas de flores; todos los regalos de papá, que Marieta enseñaba con malsana coqueteria, aturdian a Nelet, y como para él no habia gradaciones sociales, como el mundo estaba dividido en gente de campo y señorio, la hija del escribano aparecia a sus ojos igual o superior a aquellas otras que habia visto algunas veces en los carruajes de lujo.
Marieta lo dominaba, le hacia pasar embobado las mañanas en aquella casa, obedeciéndola servilmente, como allá, en la barraca, cuando era una chicuela llorona y rabiosilla.
Y transcurrió el tiempo, estrechándose cada vez más entre los dos hermanos aquel lazo de cariño creado en los albores de su vida por la existencia casi silvestre.

Avatar de MADAM

MADAM

said

Nelet se hacia hombre. A los quince años era ya una vergüenza que entrase por las mañanas en la ciudad con su espuerta, como un chiquillo. Trabajaba los campos en arriendo, mientras el padre andaba por los caminos, y para recoger basura en Valencia contaba con el auxilio de un jaco viejo, que el carretero habia traspasado a su hijo como desecho.
El pobre animal, cabizbajo como un misántropo, con el flaco lomo martirizado por los serones llenos, pasaba las horas frente a la casa del escribano, mirando con sus ojos vidriosos y empañados a la vieja portera, que hacia media, mientras su joven amo andaba por arriba regañando amistosamente con la churra o siguiendo como un siervo a la señorita.
Era ya todo un hombre, cortés y rumboso con las personas de su aprecio. Bien le pagaba a la criada los antiguos guisotes trasnochados. Nunca llegaba con las manos vacias, y del serón salian camino del primer piso el par de melones verdes correosos, los pimientos inflamados y brillantes, las frescas lechugas, con sus ocultos cogollos de ondulado marfil, o las coles vistosas como flores de rizada blonda, dones que arrancaba directamente de sus terruños, y que, al faltar en éstos, robaba tranquilamente en los campos del camino, con la impudencia del chiquillo de huerta, acostumbrado desde que andaba a gatas a atracarse de uvas y digerirlas ayudado por los pescozones de los guardas

Avatar de MADAM

MADAM

said

Ah Nelet! ¡Qué malo era entonces!
Y la muchacha miraba por los balcones la estrecha calle, en la que vergonzosamente entraba un rayo de sol y en su vaga mirada de pájaro enjaulado leiase el deseo de volar lejos, muy lejos, a aquellos campos donde la esperaban la vida libre y la adoración de toda una familia de infelices, que la veneraban como procedente de una raza superior.
Pero el papá se oponia a que volviese a la barraca ni un solo dia. Lo habia dicho terminantemente: cada cosa a su tiempo, y ahora nada bueno podia aprender entre aquellos brutos.
Esta tenaz negativa recordaba a Nelet el momento en que se llevaron a la chica a Valencia, en que la robaron, si, señor, engañándola, diciendo que sólo era para unos dias y no tardaria en volver, mientras la pobrecita lloraba, él coma como un perrillo detrás de la tartana, pidiendo con lamentos al cruel escribano que no le quitase a su Marieta.
¡Rediel! Si fuese ahora, que era ya casi un hombre y le plantaba una pedrada al más guapo…
Y en esto sonaban las diez, salian los escribientes con sus badanas repletas de autos camino del Juzgado, y el principal, al ver al femater, torcia el ceño.
-Pero ¿aún estás ahi? Tú acabarás mal; eres un vago. A la obligación, chiquillo

Avatar de MADAM

MADAM

said

techo de paja de la barraca, contestando a los cacareos y gruñidos de los habitantes del corral; el fuerte perfume del trigo, las frescas emanaciones de la hierba y las hortalizas difundiéndose por el interior de la blanqueada vivienda, olores confundidos y arrollados por el vientecillo que, pasando por las filas de moreras y a través de la higuera, parecia hacer cantar a las temblonas hojas; y la vida bohemia, alegre y descuidada en los campos inmediatos, que recorria con sus vacilante piernas de dos años, sin atreverse a llegar a la revuelta del camino, lleno de barriles y cruzado por los profundos surcos de las ruedas, pues su imaginación naciente habia inventado que alli forzosamente debia de terminar el mundo.
¿Y cuando el pare llegaba de uno de aquellos largos viajes de carretero, y al oir los cascabeles de los machos y el chirrido de las ruedas salian todos al camino a recibirle con cruces de caña, como si fuera una procesión de las de Paiporta? ¿Y cuando a la orilla de la acequia, casi seca, se coronaban de dompedros, colgaban de su cintura largas hojas de caña, y con el verde faldellin paseábanse gravemente, imitando el paso de puntas de aquellas virgenes y heroinas que salian en las cabalgatas del pueblo? ¿Y la vez que se pegaron por un higo? ¿Y cuando, hartos de zanahorias, teñianse la cara de morado y se revolcaban por la rojiza tierra hasta parecer indios bravos, dejando como guiñapos las finas y bordadas ropas que enviaba el escribano?

Avatar de MADAM

MADAM

said

Los gatos que jugueteaban en la cocina con la espuerta del femater, mientras éste se sentia feliz ayudando a la churra con su buena voluntad de bruto de carga o charlando con Marieta de cosas tan interesantes como eran las últimas y veridicas noticias de cuanto ocurrió en Paiporta y sus alrededores.
¡Oh! A aquella chica le tiraba aún la miserable barraca y los terruños sobre los cuales se habia dado cuenta por primera vez de que existia. Hablaba de la tia Pascuala con más entusiasmo que de su madre, a la que sólo habia visto en el oscuro retrato que estaba en el salón, figura melancólica que parecia presentir ante el pintor la llegada de la maternidad del brazo de la muerte.
¡Qué bien se estaba en la barraca! Ya habia transcurrido tiempo, pero ella recordaba, con la vaguedad de comprensión de los primeros años, aquellas noches pasadas en el estudi, hundida en los mullidos colchones de hoja de maiz que cantaban al menor movimiento, defendida por el poderoso anillo de músculos que formaban los brazos de la nodriza, durmiéndose al calor de las voluminosas ubres, siempre repletas y firmes; después, el alegre despertar, cuando el sol se filtraba por las rendijas del ventanillo, y piaban los gorriones en el

Avatar de MADAM

MADAM

said

Los escribientes, en el despacho, se frotaban las manos, preparándose a agarrar las plumas y ensuciar papel de oficio; la churra, por allá dentro, levantaba camas, dando furiosas bofetadas a los colchones, y Marieta, de trapillo, con la cabeza espeluznada y una faldilla a media pierna, arañaba los pasillos con la escoba para dar gusto al papá, que quena una chica «muy mujer de su casa».
Y en el comedor encontraba a don Esteban, el terrible escribano, imagen para Nelet de la Justicia, que puede pegar y meter en la cárcel, sentado ante el humeante chocolate, con las gafas caladas para leer el periódico y murmurando automáticamente al entrar el muchacho:
- ¡ Hola, chiquillo! ¿Cómo está la tia Pascuala?
Pero el terrible pasmarote no tardaba en aislarse en su despacho para preparar lo que luego habia de decir al señor juez sobre el papel sellado, y la casa parecia alegrarse con tal desaparición.
Sonaban risas en aquel ambiente denso de habitaciones cerradas, donde flotaba aún el calor del sueño y el polvo levantado por la limpieza.

Viendo 15 publicaciones - del 8,386 al 8,400 (de un total de 16,852)

Debes estar registrado para responder a este foro.

* hoy ...

CARGANDO...
Colabora:  
Oír Mejor Premios AUI: Mayormente.com, mejor web NO al maltrato a los mayores - Ponte En Su Piel