———————–12 ————-AÑOS————-

Foros CANAL MAYORMENTE ———————–12 ————-AÑOS————-

Este foro contiene 16,851 respuestas, tiene 141 mensajes y lo actualizó Avatar de diario diario hace 7 años.

Viendo 15 publicaciones - del 10,906 al 10,920 (de un total de 16,852)
Autor Mensajes
Autor Mensajes
Avatar de diario

diario

said

Me parecía que mi piel se rasgaba, que me rompían, que me
descuartizaban. La bestia, removiéndose sin tregua, ejecutaba un roce tan
violento, que me descoyuntaba y quebrantaba la espina vertebral. Al cabo, mis
canales espermáticos se abrieron y se desbordaron. ¡Oh, qué placer! Corrió por
mis entrañas un río de amor. Exhalé un largo grito de enervamiento y
me sentí aliviada… En los transportes lúbricos había ganado dos pulgadas más.
Todas las medidas estaban rebasadas y derrotadas todas mis rivales. Sólo
quedaban fuera las dos bolsas del asno, como bendito obstáculo para que el
animal no me despanzurrara.
Rendida, destrozada en lo más hondo de mi ser, creía apurada ya toda la
voluptuosidad, cuando el tremendo azote vibra más rígido, más potente y
magnífico; me sondea, me rebaña, casi me suspende en el aire. Se hinchan mis
músculos, rechinan mis dientes y caen los brazos a lo largo de los estremecidos
muslos; de repente, siento un chorro caliente y pegajoso, tan caudaloso y fuerte
que parece que se mete en las venas, las llena, las inunda y va por ellas hasta
el corazón. La carne, distendida y anegada por el copioso bálsamo,

Avatar de diario

diario

said

Aquel suplicio la volvía a la vida y la infeliz despertaba extraviada,
como loca, mirándonos con ojos espantados, y caía en fieras convulsiones. Apenas
si seis monjas la podían sujetar. Tan sólo el lameteo de un perro era remedio
suficiente a calmarla, y entonces su furor se desahogaba a oleadas. Pero cuando
ni tal recurso era bastante, la desdichada se enardecía más aún y pedía a gritos
que le diesen un asno.
Fanny
¡Jesús! ¿Un asno?
Gamiani
Sí, tontilla mía, un asno. Teníamos dos diestros y muy dóciles. No queríamos
ser menos que las matronas romanas, que se servían de ellos en sus saturnales.
La vez primera que me sometí yo a tal prueba, estaba en el delirio de la
embriaguez. Echéme valerosamente en el banquillo, desafiando en osadía lasciva a
todas las hermanas. Al instante, azuzándolo a correazos, metieron el asno en la
estancia y lo empujaron contra mí. Su arma terrible, rígida ya por las caricias
de las monjas, me golpeaba lentamente el vientre. La empuñé bien, esperé a que
le untaran una pomada lubrificante, y empecé a introducírmela. Agitándome,
empujando briosamente, guiando la lanza con mis dedos crispados, me vi al fin
poseedora de cinco pulgadas del ardiente tronco. Quise apretar aún más y caí
rendida

Avatar de diario

diario

said

decían a coro, viéndolas, las insaciables
monjas-. Y se acometían, se atacaban, se enlazaban más furiosamente aún, como
fieras lanzadas a luchar en la arena del circo. Ansiosas de gozar ellas también,
soltábanse, saltaban, se empujaban, caían por tierra en revuelto montón, hartas
de lujuria y de orgía: grotesta mezcla de mujeres desnudas, rendidas,
expirantes, a quienes muchas veces sorprendía así la luz de la mañana.
Fanny
¡Cuántas locuras!
Gamiani
Pues no acababan ahí: variaban hasta lo infinito. La privación del hombre
aguzaba nuestro ingenio y nos hacía inventar los más raros recursos. Todas las
poesías priápicas, todas las historias obscenas de los tiempos antiguos y
modernos nos eran conocidas y a todas las sobrepujaba nuestra insaciable
perversión. Elefantis y el Aretino tuvieron menos inventiva. Serían muy largos
de enumerar nuestros artificios, nuestras tretas, nuestros filtros maravillosos
para reanimar los sentidos y despertar los deseos y saciarlos. De ello podrás
juzgar por una de las prácticas empleadas cuando alguna hermana quería que se
aguijoneara su cansada carne. Primeramente, para darle vigor y resistencia, se
la metía en un baño de sangre tibia. Se le daba después un conocimiento de
cantáridas, se la tendía en la cama y se le friccionaba todo el cuerpo.
Valiéndose del magnetismo, se procuraba adormecerla y, así que el sueño la
rendía, se la azotaba, se la pinchaba, se la torturaba hasta romper la
piel.

Avatar de diario

diario

said

no eran campo bastante a las frenéticas
caricias: las malditas de Dios alzábanse las túnicas o las tiraban lejos de sí,
y entonces era un cuadro incomparable el de los cuerpos femeninos desnudos,
esbeltos y rosados, enlazados el uno con el otro en sacudidas impetuosas o
lentas, de una indecible voluptuosidad. Cuando el exceso de placer rendía a dos
tríbadas, se separaban un instante para tomar aliento y se quedaban
contemplándose con ojos centelleantes, rivalizando a ver cuál adoptaba la
actitud más tentadora y lúbrica; la que triunfaba por sus gestos y su gachonería
veía de pronto a su rival lanzarse hacia ella, echarla al suelo, sofocarla a
besos, y devorarle el recóndito nido de amor y de placer colocándose siempre de
manera que ella también gozara de idénticas delicias: la cabeza de la una se
ocultaba entre los muslos de la otra, y las dos hembras eran un solo
cuerpo retorcido y atormentado convulsivamente, del que salía un sordo estertor,
cambiado al fin en doble grito de alegría.
-¡Están gozando! ¡Están gozando!

Avatar de diario

diario

said

Gamiani
Al sonar la media noche entraban las hermanas, sin más ropaje que una túnica
negra que hiciera resaltar lo blanco de las carnes. Todas iban descalzas y con
las cabelleras desatadas. Al punto aparecía una espléndida comida, como por arte
mágico. La superiora daba la señal y empezaba el festín: los exquisitos platos y
los cálidos vinos irritantes eran consumidos con ansiosa gula; aquellos rostros
femeninos ajados por el vicio, yertos y pálidos a la luz del día, se iban
coloreando y encendiendo; los báquicos vapores y las afrodisíacas salsas ponían
fuego en las venas y trastornaban los cerebros; la conversación se animaba hasta
llegar a un atroz guirigay de voces indecentes, torpes requiebros y risas y
canciones mezcladas al chocar de vasos y botellas. La más ardiente o la más
ebria de las monjas caía de pronto sobre su vecina, dándole un beso arrebatado
que electrizaba a toda la asamblea. Las parejas se unían y se enroscaban y se
agitaban en fogosos abrazos. Después se oían
suspiros sofocados, gritos de exaltación o ayes de abatimiento. Bien pronto las
mejillas, las bocas y los senos

Avatar de diario

diario

said

: nunca podré olvidar a una ardiente bacante que se
entregaba a un sátiro: ni una vez sola miré aquel
cuadro sin que al momento me incitara al placer.
Fanny
Todo debía de ser maravilloso.
Gamiani
Une a aquel lujo de decoraciones la embriaguez del perfume de las flores, una
temperatura siempre tibia y una luz suave y misteriosa que se escapaba de seis
lámparas de alabastro, con la dulzura de un reflejo de ópalo. Todo causaba un
vago encantamiento de deseo inquieto y de ensueño sensual. Era aquello el
Oriente, con su lujo, su poesía y su lánguido desmayo; era el misterio del harén
con sus secretos goces y, sobre todo, con su inefable perezoso abandono. Por
mucho que te diga, no te lo sé pintar.
Fanny
¡Qué delicia sería pasar allí las noches de embriaguez junto al objeto amado!
Gamiani
El mismo Amor habría elegido aquel lugar por templo si la ruidosa y repugnante
orgía no lo cambiara en una inmunda zahurda.
Fanny
¿Por qué?

Avatar de diario

diario

said

Fanny
¿En dónde celebrabais vuestras lupercales?
Gamiani
En un salón que el arte y la perversidad habían embellecido. Dábanle acceso
dos puertas altísimas, ocultas a usanza oriental por soberbios tapices bordados
con fantásticos dibujos y guarnecidos de galones de oro. Las paredes estaban
recubiertas de terciopelo azul oscuro, encuadrado en listones de limonero
bellamente tallados. Rompiendo esta decoración, dos enormes espejos, colocados
el uno frente al otro, copiaban hasta el infinito en sus lunas perversas los
deliciosos grupos de las desnudas monjas. Grandes cojines y amplios divanes
ofrecían su blandura a los combates de delirante amor. En la recia alfombra de
felpa suavísima veíanse representadas, con sorprendente magia de colores, veinte
parejas lúbricas cuyas actitudes lascivas eran capaces de reanimar los más
muertos deseos. Las pinturas del techo ofrecían también a los ojos brillantes de
desenfreno y de depravación

Avatar de diario

diario

said

Gamiani
Ahora verás si te sobra razón para decirlo. Como mi temperamento se avenía
bien con todo lo que fuera sensualidad, consentí alegremente en ser iniciada en
los misterios de las saturnales monásticas. Se acordó mi admisión, y a los dos
días fui presentada en el capítulo. Llegué desnuda, como era de ritual. Presté
el juramento exigido y, para terminar la ceremonia, me prostituí valientemente
con un enorme príapo de madera destinado a este efecto. No había acabado apenas
la dolorosa consagración, cuando el tropel de hermanas se arrojó sobre mí, más
ávido y ansioso que una horda de caníbales. Me presté a todos sus deseos, adopté
las posturas más torpemente obscenas, bailé una danza de lujuria de frenética y
quedé al fin recibida en el rito. Estaba extenuada. Una monjita vivaracha y
graciosa, más incitante que la superiora, me condujo a su celda. Era la más
endemoniada tríbada que el infierno pudo engendrar; sentí por ella una
irresistible pasión y casi siempre fue mi compañera en
las orgías nocturnas

Avatar de diario

diario

said

y se estremeció con tal ímpetu y tal arte que al fin Santa supo lo que
hacía. Arrebatada por su afán, separó un hierro con increíble
fuerza y dejó libre el espacio preciso para que la rijosa bestia se aprovechase
a su gusto y antojo. Ocho buenas pulgadas, acaso más que menos, se mostraron,
potentes y encendidas. Tanta riqueza asustó al pronto a la ansiosa doncella;pero
de nuevo la tentó el demonio, y se acercó, miró, palpó y acarició. El simio se
entregó al más loco regocijo; amenazaba con romper su encierro y era horrible su
mueca. Santa, espantada, creyó tener delante a Satanás. El miedo la detuvo. Iba
a alejarse, cuando una mirada última al deslumbrante imán la sacudió otra vez.
Recobró el ánimo, levantóse las faldas y avanzó bravamente hacia la lanza
temible y agudísima. Entáblase la lucha, los golpes se suceden, la puntería es
certera y el bruto iguala al hombre. Santa es bestializada, desdoncellada y
orangutanada. Su goce estalla en una escala de “¡Ohs!” y de “¡Ahs!” tan alta y
tan sonora, que la madre la oye, se asusta, acude y se topa a la hija lindamente
ensartada por el bicho, suspirando, culeando
y escupiendo el alma.
Fanny
¡La farsa es impagable!
Gamiani
Para curar a la pobre muchacha de su pasión siniestra, se la llevó al
convento.
Fanny
¡Más le hubiera valido que la dejaran entregada a todos los orangutanes de
este mundo!

Avatar de diario

diario

said

Esta enseñanza puso fin a su suplicio. Viviendo en una casa
solitaria, entre criadas viejas y vigilantes, sin ver jamás a un hombre, ¿podría
nunca encontrar una animada flecha, tan roja y vigorosa cual la que lucía el can
y era regalo de la feliz hembra? ¿Podría esperar el suspirado
goce de algún maravilloso objeto semejante, que existiría de fijo para
satisfacción de la mujer? Cavilando a más y mejor, cayó en la cuenta la
ninfómana de que, entre todos los animales, es el mono el que más parecido tiene
con el hombre. Precisamente poseía su padre un magnífico orangután. Corrió
anhelante a verlo y a estudiarlo y, como se pasase un largo rato examinándolo,
el animal, excitado sin duda por la presencia de la muchacha, acabó por
mostrarse en la más tentadora y deslumbrante masculinidad. Al fin topaba Santa
con lo que cada día buscaba, con lo que era su sueño cada noche. Se le aparecía
el ideal, vivo y tangible. Para colmo de dicha, el inestimable tesoro se erguía
más firme, más enhiesto y pujante de cuanto ella pudiera ambicionar. Los ojos
del orangután la devoraban. El animal se adelantó, se agarró a los barrotes de
la jaula

Avatar de diario

diario

said

se entregaban a todos los desórdenes y tenían un lugar
secreto de reunión y de orgía para solazarse a sus anchas. Aquel sábado infame
empezaba a la hora de completas y no acababa hasta la de maitines.
La superiora me expuso luego su filosofía, que me espantó hasta el punto de
ver en aquella mujer la encarnación del diablo. Tranquilizóme echando a broma
mis repulgos, y me divirtió grandemente contándome la pérdida de su virginidad.
Jamás podrías imaginar a quién fue dado el precioso tesoro. La historia es rara
y vale la pena de que la conozcas.
La superiora, a quien llamaré Santa, era hija de un capitán mercante. Su
madre, una mujer honesta y de buen juicio, la había educado en los más sanos
principios religiosos, lo que no fue bastante a impedir que el temperamento
exaltado de la joven se desarrollara más que precozmente. Desde los doce años
sentía deseos irrefrenables, que procuraba satisfacer por cuantos medios le
sugería su fantasía inexperta. La desdichada se destrozaba y consumía noche tras
noche: sus dedos, no bastantes a saciar sus afanes, le iban robando y agostando
lozanía y salud. Un día vio que dos perros se apareaban. Su curiosidad lúbrica
observó el mecanismo y la acción de los dos sexos, y comprendió lo que
necesitaba.

Avatar de diario

diario

said

, certera y rápida, me dominaba,
me alcanzaba o me hería. Dos labios finos y fortísimos cogían mi clítoris y lo
oprimían hasta arrancarme el alma. ¡No, Fanny; es imposible gozar así más de una
vez en este mundo! ¡Qué tensión en los nervios! ¡Qué latido en las venas! ¡Qué
incendio en la sangre! Hervía, me deshacía y sentía la boca ávida, insaciable,
bebiéndose la última esencia de mi vida. Bien puedes creerme: me quedé exhausta,
seca; cuando habría debido quedarme inundada de sangre y de licor vital. Pero,
¡qué feliz fui!… ¡Fanny, no puedo más! Cuando hablo de aquel goce, creo sentir
aún su palpitación devoradora. ¡Tómame! ¡Mátame!… ¡Más aprisa!… ¡Más
fuerte!… ¡Basta… basta! ¡Ah! ¡Me muero!
Fanny se aferraba a su presa como una loba hambrienta.
-¡Basta,basta! -le repetía Gamiani-. ¡Vas a matarme, endiablada chiquilla! Te
creía menos hábil, menos apasionada. Veo que progresas;te contagia mi fuego
Fanny
¿Podría ser de otro modo? Sería preciso no tener sangre ni vida para
permanecer insensible a tu lado.
-¿Qué hiciste luego?
Gamiani
Más diestra ya, devolví con usura sus caricias a mi adorable compañera.
Abandonamos en adelante todo recato y todo miramiento, y pronto supe que las
hermanas de la Redención

Avatar de diario

diario

said

Su increíble
actividad para el contacto lúbrico me puso en un estado que no te sé pintar.
¡Ah, Fanny, si tú hubieras presenciado nuestro combate y nuestros arrebatos; si
nos hubieras visto furibundas, jadeantes, habrías sabido hasta dónde
llega el imperio del deseo en dos mujeres que se adoran! De pronto, mi cabeza se
encontró presa entre los muslos de mi luchadora. Adiviné su afán, y comencé a
mordisquearle las partes más sensibles; pero era torpe, inhábil; entonces ella,
en una inolvidable y suprema lección de liviandad, tira de mí, se desliza y
resbala bajo mi cuerpo y, separándome sutilmente las piernas, me ataca con la
boca. Siento el picor de su lengua ágil y puntiagudo, que me sondea tal como un
estilete rápidamente hundido y retirado; sus dientes se me clavan, prontos a
desgarrarme… Retorciéndome como una condenada, cogí a la superiora por los
cabellos y le alcé la cabeza. Entonces ella, suelta ya la presa, me rozaba con
lentitud, me inyectaba su saliva, me lamía dulcemente o me mordía el vello y la
carne con un refinamiento tan sensual que su solo recuerdo me estremece aún.
Aullaba delirante, me desplomaba aniquilada o me erguía ardiendo, y siempre
aquella lengua sabia,

Avatar de diario

diario

said

Mis labios se pegaban a los suyos y repetían ardientemente:
-¡Oh, sí! ¡Os quiero con toda mi alma! No sé qué es… pero siento…
La mano de la superiora me acariciaba con amorosa lentitud; su cuerpo se movía
levemente bajo el mío; su vello, espeso y áspero, se entremezclaba con mi vello,
me punzaba en lo vivo y me producía unas diabólicas cosquillas; todo mi
organismo temblaba en indecible espasmo. Al sentir un beso estruendoso de la
monja me detuve de súbito.
-¡Dios mío! -exclamé-. ¡Esperaos!
-Jamás siguió un rocío más delicioso y abundante a un combate de amor.
Pasado el éxtasis, lejos de quedarme rendida, me eché de la mejor gana del
mundo sobre mi sabia compañera y la estrujé a caricias. Cogí su mano y me la
coloqué en las mismas partes que ella tan hábilmente había irritado. La
superiora, viéndome de aquel modo, se olvidó de sí misma, enajenada, arrebatada,
loca de lujuria como una bacante. Ambas rivalizabamos en el ardor, en los
mordiscos, en los besos… ¡Qué agilidad, qué flexibilidad tenía aquella mujer!
Su cuerpo se agitaba, se extendía y se enroscaba, robándome el sentido. Yo
estaba anonadada; apenas me dejaba tiempo para pagar con un beso siquiera la
lluvia de ellos que me caía de la cabeza hasta los pies. Sentía como que me
comía, como que estaba devorándome por mil sitios distintos.

Avatar de diario

diario

said

A la segunda
noche nos pusimos a hablar familiarmente de los peligros de la vida mundana. Mi
compañera se revolvía sin cesar en el lecho; quejábase del frío y al fin me
suplicó que dejase mi cama y me fuese a la suya, a ver si así le daba algún
calor.
La hallé desnuda por completo.
-Se duerme mejor sin camisa -dijo-, y me instó a que a mi vez me la quitara.
Hícelo yo por complacerla, y entonces, colocándome una mano sobre el pecho,
exclamó ella:
-¡Oh, hija mía, estás ardiendo! ¡Qué piel tan suave! ¡Bárbaros! ¡Atreverse amartirizarte de ese modo! ¡Lo que has debido sufrir! Cuéntame, cuéntame todo loque te hicieron. ¿Te pegaron también?
Yo repetí mi historia con todos sus detalles, insistiendo en aquellos que
parecían interesarla más. Tan vivo era el afán con que me oía, que le causaba
atroces estremecimientos.
-¡Pobre criatura!, pobre criatura! -repetía, estrujándome con todas sus
fuerzas. Insensiblemente, me hallé tendida encima de ella. Me había cruzado las
pantorrillas sobre los riñones y me tenía sujeta entre sus brazos. Un calor
suave y penetrante se esparcía por todo mi ser; experimentaba un extraño
bienestar, una sensación deliciosa que impregnaba mis huesos y mi carne en una
exudación de amor, tibia como la leche.
-¡Qué buena sois, qué buena! -dije a la superiora- ¡Os quiero mucho y me
siento feliz al lado vuestro;por nada de este mundo consentiría en dejaros!

Viendo 15 publicaciones - del 10,906 al 10,920 (de un total de 16,852)

Debes estar registrado para responder a este foro.

* hoy ...

CARGANDO...
Colabora:  
Oír Mejor Premios AUI: Mayormente.com, mejor web NO al maltrato a los mayores - Ponte En Su Piel