Córdoba, me encanta que te agrade. Solo busco encontrar la luz al final del Túnez.
Gracias por tú opinión.
Saludos.
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Al pasar por aquí encuentro tan hermoso retazo que escogiste, Mario. Me gusta… Gracias.
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Al pasar por aquí encuentro tan hermoso retazo que escogiste, Mario. Me gusta… Gracias.
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El círculo
Los ojos del niño están llenos de sueños,
los del viejo llenos de verdad,
en los míos aún brotan los cuentos llenos de mentiras.
En el cuenco de mis manos gotean negras palabras
llenando los espacios en blanco,
mi mente acosada de pensamientos
con una aparente leve sonrisa,
y ahora vienes tú…
con botones de oro para abrochar mi vieja camisa,
cuando yo ya he bebido del rio
y el seco susurro de mi voz me canta el camino.
Qué más da lo que pienses
si ya son gotas frías las que deslizan mi frente,
como un dormido que se da la vuelta
en un mundo redondo,
como el árbol y el viento
que no saben jugar a las escondidas.
Carmen Ayala Montecino.
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Buenos relatos de Dan Wrown en su múltiples aventuras y casi siempre con su principal personaje de ellas “Robert Langdon.
Estos sus libros se venden con churros.
El código Da vici.
La fortaleza Digital.
La conspiración.
El símbolo perdido.
Ángeles y Demonios.
Inferno.
Todos del mismo autor y sus aventuras muy cercanas a las Iglesias y sus museos.
Gracias lucas.
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“El día que la ciencia sustancié a dios en un laboratorio, la gente dejará de necesitar la fe. “
Dan wrown. Del libro Ángeles y demonios.
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Soy como aquella luna que no hirió a ningún soldado ó aquella mala ráfaga de viento, que no supo separar, la mala paja del buen grano.
Reflexiones filosóficas que muchas veces todos nos hacemos, queriendo buscar y encontrar la puerta de salida. Sobre todo, cuando el bajón nos quita el ánimo y nos deja textualmente tirado por el suelo, queriendo recolectar todo tipo de zarzas y espinas. Todo parece que se alejé de nosotros y pensamos que quizá estemos queriendo tener un rol que no nos pertenece y que tampoco va con nosotros y nuestra manera de concebir o amamantar las esperanzas.
Siento como revolotean los pájaros en el entorno de mi cabeza y no puedo continuar percibiendo mis hostilidades internas.
Como aquellos seres humanos, a la cual, la vida nos pone a prueba, a lo largo de nuestro sendero y alguna vez nos toca pasar el testigo.
Todo ser humano, ha tenido que saltar por encima de un montón de adversidades.
Pero lo bueno de esta cuestión, es que muy pocas cosas superan la normalidad en importancia, para ser tenido en cuenta, como algo superior.
Mario.
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Hola Lucas.
Cuando hace un tiempo leí esta novela me encantó. Me hizo recordar aquel tipo de novela norteamericana basadas en la época de la sucesión. Como tantas y tatas obras muy bien escritas, algo similares a aquella “Lo que el viento se llevo” romanticonas, donde los sentimientos alteran el estado de las pasiones. Donde hay muchos pobres viviendo en un mundo de ricos.
Me ha encantado tu presencia, haber si subes más por aquí, ahora que parece que el verano se nos escapa de las manos.
Un fuerte apretón de manos compañero.
Saludos.
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La enfermera me aparta de un empujón, entra corriendo y se dirige al dormitorio, como si supiera el camino. Saca un frasquito de sales y lo coloca debajo de la nariz de Miss Celia, que mueve la cabeza, suelta un gritito y abre los ojos. La enfermera me ayuda a quitarle el camisón a Miss Celia. Tiene los ojos abiertos, pero apenas es capaz de tenerse en pie. Extiendo unas toallas en la cama y la tumbamos. Voy a la cocina, donde el doctor Tate se está lavando las manos. —Está en el dormitorio —le digo.
«No en la cocina, matasanos.» El doctor Tate tendrá unos cincuenta años y me saca un par de cabezas. Es muy blanco y tiene la cara alargada y estrecha, totalmente inexpresiva. Por fin veo que se dirige al dormitorio. Antes de que abra la puerta, le toco en el hombro y le digo: —La señora no quiere que su marío lo sepa. No se va a entera, ¿verdá? Me lanza una mirada de desprecio, como si fuera una negra tonta, y dice: —¿No le parece que lo que está pasando no es de su incumbencia? Entra en el dormitorio y cierra la puerta delante de mis narices. Voy a la cocina y me pongo a pasear de un lado a otro. Pasa media hora, luego una hora… Tengo un montón de preocupaciones en la cabeza: que llegue Mister Johnny y lo descubra, que el doctor Tate lo llame y se lo cuente, que dejen lo que hay en la taza para que yo me encargue… Siento palpitaciones en las sienes. Por fin, oigo que el médico abre la puerta.
Kathryn Stockett.
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CONTINUACIÓN.
Según los sicólogos, más de un treinta por cien de casos de fibromialgia, (FM) dolores crónicos y enfermedades no genéticas, se deben a procesos psíquicas. Más de lo mismo, estoy enfermando, por lo inquilinos que tengo habitando en mi cabeza, me empecino en mantenerlo y eso que no pagan alquiler y poco a poco, mis neuronas van enfermando. Soy de aquellas personas que siempre encuentro la botella medio vacía.
Muchas veces, esta incomprensión mía acaba agotando mi cuerpo, de tal manera, como si estuviese condenado en una prisión a trabajos forzados o unos verdugos me diesen diariamente, una buena paliza.
Esto solo son unas pinceladas esenciales de pura filosofía, que me viene bien, para este apartado de rollos mentales indeseados que deberían de ser discordante.
Quisiera aliviar el dolor del síndrome “Esto solo me pasa a mí.”
La esencia de la oscuridad, siempre está esperando para entrar, en las vacías grutas que hay en mi mente.
A veces hay muy poca luz para apreciar bien la verdadera belleza que hay en vida.
No necesito ver grandes parodias, para que aparezcan las sonrisas en mis labios.
Me parece una tesis ambigua y muy retrógrada, querer obtenerme de cohabitar con el desencanto generalizado.
FIN
Mario.
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COTINUACIÓN.
Aunque la vida no es aquel camino de rosas, que tantas veces he soñado, donde la belleza existente, perfumaría con su elixir continuamente mi alma.
Sé ante todo, que tengo la imperiosa y urgente necesidad, de alejarme del ingrato camino de las tinieblas.
Luchar con decoro y fuerza por salir de esa cárcel de cristal oscuro, que yo mismos me estoy construyendo.
El desbordamiento de mis ríos, tanto los interiores como los exteriores, hace que me sienta sumiso en aquel mundo tan inhóspito, apático y angustioso. Que me roba los sueños, el encanto de la vida, inclusive, poco a poco se va llevando mi maltratada salud.
Debo caminar por el pentagrama y partitura de bonitas y alegres melodías. Porque no necesito tener alas para hallar la tierra prometida, si yo mismos construyo mí paraíso.
Conseguir que la frustraciones no revoloteen continuamente en mi celebro, tener una buena aceptación de ellas, incluso, aprender a vivir con ella, o sea, no marchitarme cada día con el repaso del sumario de lo no conquistado. Pasar de puntillas por los problemas e insatisfacciones. Eso me alimentará el alma y me hace más fuerte de espíritus.
Veo y encuentro la ilusión y la alegría, en aquellas personas sobradas de sueños ¿Y yo qué hago, por qué he dejado de soñar?
¿¿¿Vale la pena malgastar los últimos años de mi vida, en perseguir falsas utopías o alimentar a susceptibles quimeras???
CONTINUA.
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Otorgar el titulo de espantoso, a todas las cosas con que me cruzo en esta vida, es pecaminoso y tiene poco de constructivo. No voy a decir que todo sea bello, pero… algunas cosas con las que me cruzo, serán más bonitas que otras y su belleza debería hacer sonreír a mis ojos.
Rechazo con desdén todo lo bello y menos bello, estas cosas me aparta horriblemente de la sencilla realidad.
Ese masoquismo tan continuado que me lleva a querer llevar una pesada cruz encima de mis hombros, llena de apatía mis días, me atrapa la gran desesperación y me empuja a un descalabro emocional.
Voluntariamente entro en una especie de catacumbas imaginarias, de donde nunca saldré si no pido ayuda a un profesional ó cambio mi manera de pensar con decisión, cambiando los chips mentales, buscando la manera de auto alimentarme de realidades
Porque cada mañana al levantarnos tengo que hacerme la misma pregunta: ¿Por qué mis felices fantasías han llegado a su fin y pronto me despertaré cada mañana temblando.
Tengo que ponerme a llorar y a maltratar a mi mente, porque consideré que todos nuestros arroyos y ríos están envenenados y que ya no queda una gota de agua pura en toda la península.
Tengo que llamar a arrebato y maldecir a toda la gente que diariamente me dan sus palabras, porque el mal gobierno de turno, nos allá congelado la pensión y haya empobrecido con sus robos España, encareciendo la vida, que a muchos nos resulta imposible llegar a fin de mes.
CONTINUA
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NO LLEVARME FLORES.
No llevadme flores
Cuando haya dejado de oír el susurro del viento rolando en la madrugada.
O cuando mis oídos se vuelvan sordos al jovial repiqueteo de la lluvia, tras los cristales de mi ventana.
No llevadme flores
Cuando mis ojos dejen de admirar ocasos y auroras, ni cuando mi mirada olvide perfilarse de rímel y sombras.
No llevadme flores
Cuando mi olfato se niegue al aroma de mi perfume más preciado, ni cuando mi nariz rechace la fragancia que emiten, en primavera, los jardines polinizados.
No llevadme flores
Cuando mi lengua deje de paladear las golosinas y los alimentos, ni cuando mis labios, a fuerza de helados, se revuelvan contra el fuego de añorados besos.
No llevadme flores
Cuando mis manos derrochen vacíos, ni cuando en mi cuerpo la piel permanezca inmune, a la más efímera muestra de cariño.
¿Por qué, para qué quiero flores entonces?
Es ahora cuando las necesito.
Ramilletes de besos,
Bouquet de caricias,
Racimos de dulces palabras,
Jarrones de amor y delicias. DE AMOR AMOR……
RED.
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Intemperie.
Si amigo Maci, un soberbio libro con grandes ribetes de naturalismo, corto y bien redactado, no se hace largo, tipo libro de bolsillo.
Considero muy bien que todo maltratador de niños acabé de esta manera, como acaba dicho maltratador en este libro. También nos ayuda a entender que siempre debemos tener en cuenta, que nunca existe el enemigo pequeño. Existe el enemigo.
Queda algún cabo suelto, como el del padre del niño, ¿Qué pasa con el padre? No merece castigo, ya que llevaba su propio hijo, a la casa del maltratador, para que abusara del niño, algo que era de su propia sangre.
Seguramente el escritor, nos devele y aclare todas estas dudas, en su próximo libro “intemperie 2”.
Mario.
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—Tenemos que irnos de aquí.
—Pero acabamos de llegar.
—Me refiero al llano.
—Usted puede quedarse. Es a mí a quien busca el alguacil.
—Mírame.
El pastor se agarró las solapas de la chaqueta y la abrió para mostrar su cuerpo.
—Yo también tengo mis cuentas pendientes con ese hombre.
Con aquel eccehomo a la vista, la ofensa recibida era evidente. Si con «cuentas pendientes» el viejo se refería a la paliza o a algún otro asunto anterior, fue algo que el niño nunca preguntó. Pensó que, en una comarca tan despoblada como aquélla, no sería extraño que pastor y alguacil hubieran cruzado sus caminos en el pasado.
El viejo le dijo que huirían a los montes del norte, porque allí podrían esconderse con más facilidad y que, seguramente, el alguacil no emprendería un viaje tan largo para buscarlos en un lugar tan alejado de su jurisdicción. También le explicó que aquélla era una tierra donde no faltaba el agua en ninguna época del año y que, con suerte, podrían sacar adelante el rebaño. El chico escuchó en silencio, asintiendo a todo lo que el viejo decía.
El viaje era largo y peligroso y el pastor remarcó que era importante hacerlo lo más rápido que pudieran.
También le dijo que tendrían que viajar de noche para intentar que les viera la menor cantidad de gente posible. Necesitarían todo el alimento que pudieran conseguir.
Jesús Carrasco
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