Había aires en mi ser, no lo sabía, era niño aún para entenderlo y ni sabía que la tinta y el papel harían vuelos con mi vida.
A flor de piel anclaban mis retoños como anclaban las letras esparcidassin que supiese yo de letras ni de proles y aun sin saberlo las amaba.
Descalzos andaban esos soplos puros llenándose de tierra y barroy tampoco sabía en mi inocencia que de barro y de tierra fue la vida.
Otro tiempo y otro espacio, el mismo cielo y alma abierta,
pájaro alerta en la rama mirando los descubrimientos.
Tan ajeno entonces el dolor y ausente por principio era la muertemis ignorancias se borraban con el tiempo, ávidas de luz.
Después supe que el amor eran los hijos y del amor eran poemassupe que ser padre era criarlos a los poemas y a los hijos.
El manto violeta de la noche poco a poco esclarecía
y el pueril entendimiento maduraba en el rápido giro de los tiempos.
Había en mí, aires que eran hijos y estaban anclados los poemas y fueron por mí encerrados en mi alma como mis estrellas.
Carlos Justino Caballero.
|
112
Un día ya no podemos partir.
Repentinamente, se habrá hecho tarde.
No importará desde dónde
o hacia dónde era el viaje.
Tal vez hacia el otro extremo del mundo
o sólo desde uno hacia su sombra.
Dibujaremos entonces la figura de un pájaro
y la clavaremos encima de la puerta
como blasón y memento,
para recordar que tampoco existe
la última partida.
Y la lanza,
que ya estaba clavada en el suelo,
sólo se hundirá un poco más.
antología Sensorial – Roberto Juarroz
Gracias CONXA, que maravillosas esencias dejas en la puesta de esta casa, su elixir adormece mis cinco sentido.
|
En una noche que debió ser lluvia
o en el muelle de un puerto tal vez inexistente
o en una tarde clara, sentado a una mesa sin nadie,
se me cayó una parte mía.
No ha dejado ningún hueco.
Es más: pareciera algo que ha llegado
y no algo que se ha ido.
Pero ahora,
en las noches sin lluvia,
en las ciudades sin muelles,
en las mesas sin tardes,
me siento de repente mucho más solo
y no me animo a palparme,
aunque todo parezca estar en su sitio,
quizá todavía un poco más que antes.
Y sospecho que hubiera sido preferible
quedarme en aquella perdida parte mía
y no en este casi todo
que aún sigue sin caer.
Roberto Juarroz
|
Enardecidos mis labios te respiran
agitadamente como paloma herida
en los hielos profundos de la noche.
Fuiste mi lirio adolescente, donde deshojarte
sobre mi vaso fresco lleno de esperanza,
era desprender mi piel en los cristales
transparentes de tus risas.
¡Cuánta mudez… y sin embargo,
tu voz es fecundo grito dentro de mi corazón
que danza soledades y fracasos!
Recuerdo los oscuros nombres que
a pesar de tu vuelo,
dejaron plantadas las visiones para
la muerte de nuestro idioma secreto.
Hoy, en la tiniebla de un amor ciego,
las ruinas de este dolor
adelgazan la absoluta soledad que acampaba
en la espalda de mi alma.
Blanca N. García González.
|
HAY DÍAS en que me levanto con una esperanza
demencial, momentos en los que siento que las
posibilidades de una vida más humana están al alcance de
nuestras manos. Éste es uno de esos días.
Y, entonces, me he puesto a escribir casi a tientas en la
madrugada, con urgencia, como quien saliera a la calle a
pedir ayuda ante la amenaza de un incendio, o como un
barco que, a punto de desaparecer, hiciera una última y
ferviente seña a un puerto que sabe cercano pero
ensordecido por el ruido de la ciudad y por la cantidad de
letreros que le enturbian la mirada.
Les pido que nos detengamos a pensar en la grandeza a
la que todavía podemos aspirar si nos atrevemos a valorar
la vida de otra manera. Nos pido ese coraje que nos sitúa en
la verdadera dimensión del hombre. Todos, una y otra vez,
nos doblegamos. Pero hay algo que no falla y es la
convicción de que —únicamente— los valores del espíritu
nos pueden salvar de este terremoto que amenaza la
condición humana.
Ernesto Sabato.
|
Una persona es nuestra amiga, cuando su cuerpo se vuelve transparente y nos deja entrar a acariciar el interior de su alma.
La amistad no debería basarse en un conjunto de condiciones, debería ser un gran puente de libertades y aceptaciones.
A veces, en senderos sombríos e inhóspitos encontramos bonitos y sorprendentes paisajes.
El mundo no está necesitado de héroes, está necesitado de gentes que sepan amar.
Si vives a la sombra de algo o alguien, pierdes la perspectiva y orientación que da la vida el sol y las estrellas.
Aquellos paraísos soñados en nuestra juventud, al final de nuestros días, los vemos encerrados en cajitas de cristal.
El que nunca construyó castillos en la arena, a ese, jamás se le caerán.
Mario.
|
El crimen del padre Amaro es la denuncia de aquellos que, teniendo por su posición la oportunidad de llevar el progreso y la felicidad a los pueblos, se encastillan en el conservadurismo con la única finalidad de mantener sus privilegios. Y al mirar en derredor, son incapaces de ver las miserias morales y físicas que su actitud genera. Todavía hoy quedan de esos.
Gracias Animovale por tú presencia es maravilloso lo que has aportado, tiene una gran trance decía para mí…
|
|
|
Ser escritor
Cuál es el lugar de un escritor. Si lugar
significa influencia, importancia práctica,
el arte no ocupa ningún lugar.
Utopía
significa precisamente eso: no lugar,
ningún lugar.
Un escritor no es sólo un
señor que publica libros y firma contratos
y aparece en televisión.
Un escritor es,
un hombre que establece su lugar
en la utopía.
Abelardo Castillo
|
Me llegó el momento de pensar que nunca sería mía, que las golondrinas que acarician su alma, no bajarían de su cielo y acamparían en el mío. Que jamás sería mía por muchos intentos que haga de llamar a su corazón… con miradas… con sonrisas… con acciones… con deseos… con palabras…
No llegaría ese tiempo de mi unión con ella deliberadamente en su formato original, de aquella forma tan total. Por mucho que lloraran mis sentimientos no conseguiría nada.
Estaba avocado al fracaso, tenía que resignarme a tener solo frágiles e endémicos momentos con ella.
A no volver a pesar en una total comunión de la tierra con el cielo a través de los horizontes llenos de eternos paraísos.
A No buscar más mi desorden y desequilibrios más allá de pequeños roces como dos viejos amigos. Mis registros de calidad rozaban los mínimos y hasta muchas veces perdía mi serenidad en mi ofuscamiento. Reía, lloraba, mi cabeza daba vueltas y más vueltas en torno al alejamiento y no conseguía alejarme más de diez pasos de su vendita ubicación.
Mario.
|
Hola CONXA.
Cada vez que te leo es como encontrar abierta una gran ventana por donde puede entra en cada momento la luz de un nuevo día.
En esta ocasión ha sido, Amin Maalouf, gran escritor Libanes afincado en Francia. Es verdad que hacia un buen tiempo que este escritor no pasaba por mi mente y si tengo que ser sincero solo he leído de él dos Libros, “La roca de Tanios” y “ Las cruzadas vista por los Árabes”.
Amiga CONXA siempre es un gustazo tener tu buenos aportes.
Mario.
|
“¿ No juzgo? Sí, sí lo hago; me paso el tiempo juzgando. Me irritan muchísimo quienes nos preguntan, con mirada fingidamente horrorizada: “¿no me estará usted juzgando?” Pues sí, claro que lo juzgo, lo juzgo continuamente. Pero las sentencias que dicto no tienen repercusión en la existencia de los “imputados”.Concedo mi estima, o la retiro, dosifico mi amabilidad, dejo en suspenso mi amistad a la espera de pruebas complementarias, me distancio, me aparto, concedo un aplazamiento, hago borrón y cuenta nueva, o finjo que lo hago. NO comunico las sentencias, no doy lecciones, la observación del mundo no tiene en mi más consecuencia que un diálogo interior, un diálogo interminable conmigo mismo”
“Los desorientados” de Amin Maalouf
|
Y siento como cae
La lluvia de apatías
sobre mis sentimientos,
siento latir severas sonrisas
como amuletos en mis espaldas,
sé que a mi paso no despierto
curiosas sonrisa bañadas en miel,
no me gusta hincar mis rodillas
para saludar a ninguna estrella
en su caída vertical
cuando esta está en estado
de insignificante opacidad,
ni regalar palabras inútiles
a la confluencia de ajenas pasiones,
o ocupar estrados vacios de amor
en solemnes y necias adulaciones,
si para vivir necesito tan poco
solo extrañas y sinceras sonrisas.
Mario.
|
Me he pasado la vida sonriendo, alabando, animando y elevando a mis amigos a un pedestal de coral sin tiempos.
Hoy me pregunto: ¿Sigo sintiendo, lo mismo que sentía cuando era joven, o ahora lo que siento hacía ellos es un acto rutinario, superficial, vacio, sin llegar al corazón?
Con mucha serenidad y total entrega, Busco acariciar mi alma con guantes de terciopelo fino, queriendo encontrar qué hay ahora detrás de una sonrisa, de un abrazo, de un apretón de manos, de unas bonitas palabras.
No halló posibles repuestas a mi preguntas, pero si tengo la misma inquietud y deseos de antes, de desear tener muy buenos amigos, aquellos que comparten con mi familia mi vida, aquellos qué acompañe o me acompañen en el último viaje, a esos viaje que no hay que sacar billete de retorno. Creo que entonces, cuando me encuentre allá, tan lejos, buscaré a mis amigos a través de la estela que deja el Arco Iris.
Mario.
|
Está tarde… una de mis fotografías amarillas.
Mucho siglos antes de nuestra venida a la tierra, ya… el tiempo estaba diluido buscando el infinito.
A donde se fueron nuestros sueños imposibles de aquellas noches de verano.
A donde se fueron aquellos besos con tantos te quieros y excesos de promesas.
A donde se fue aquel modo de pensar, pensando, qué todo lo que era amor era perfecto.
A donde se fueron aquellos nuestros sentimientos, teníamos que ayudar al mundo, que no hubiese ningún tipo de sufrimientos.
A donde se fue aquella ilusión de la adolescencia, de tanta ignorancia comprimida, a caso fue depositada en un precioso valle, envuelto con la belleza de unas montañas nevadas, rodeadas de bonitas nubes de algodón.
Mario.
|