Perdoname Lucas, he puesto tanto énfasis en los poetas, que se me a marchado escribirte algo a ti.
Ha sido un gran aporte y me ha gustado el retazo que as elegido de dicho libro.
Te reitero mi perdón.
Saludos Mario.
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Que puedo decir yo, que no se haya dicho ya, a lo largo de los tiempos de este gran poeta.
Creo que hay pocos insensatos, que se atrevan a decir, que los premios nobel de literatura, lo reparten las tómbolas.
Tagore, Hesse, Neruda, Jiménez, Mistral, Aleixandre, puedo continuar pero sería interminable. Las grandes obras de estos grandes poetas nos deleitan desde el cielo, después de alcanzar su merecida gloria.
Mario.
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Di de él, Juez, lo que te plazca, pero yo conozco las faltas de mi niño.
Si le amo no es porque sea bueno, sino porque es mi hijo.
¿Qué sabes de la ternura que puede inspirar, tú que pretendes hacer exacto inventario de sus cualidades y sus defectos? Cuando yo tengo que castigarlo se convierte en mi propia carne.
Cuando lo hago llorar, mi corazón llora con él.
Sólo yo puedo acusarle y reñirle, pues sólo quien ama tiene derecho a castigar.
Del libro ”La luna nueva”
RABINDRANATH TAGORE.
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Para el hombre hambreante y sepultado
en sed —salobre son de sombra fría—,
en nombre de la fe que he conquistado:
alegría.
Blas de Otero.
Libra-Aire. Bonitos recuerdos de un poeta que quizá no conquisto su tiempo, su poesía absorbe parte de los avatares en que vivió.
Un gran poeta que su casa era para él, un refugio y remanso de paz, un micro universo mitificado de tranquilidad y poesía, habitado por él mismo. Pero a veces, el mundo es como un gran toro, que hay que cogerlo fuertemente por los cuernos, si quieres llegar allí arriba.
Mario.
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Estaba en 3º de Bachiller (13 años) cuando una amiga me regaló dos libros de poemas por mi cumpleaños, uno de Blas de Otero y otro de Miguel Hernández. Fué mi primer contacto con otra realidad diferente (que ni siquiera había sospechado que existiera) a la que tenía en casa, en el cole de monjas, en el barrio, en las rutinarias Misas dominicales. Diametralmente opuesto a ese “Pleasantville” franquista que vivíamos a mediados de los 60.
Un saludo y buenas noches a todos.
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Señor Don Quijote, divino chalado,
Hermano mayor de mis ilusiones,
Sosiegue el revuelo de tus sinrazones
Y, sinceramente, siéntate a mi lado.
Señor Don Quijote, nos han derribado
Y vapuleado como a dos histriones
A ver, caballero, si te las compones
Y das vuelta al dado.
Debajo del cielo de tu idealismo,
La tierra arada de mi realismo
Siéntate a mi lado, señor Don Quijote.
Junto al pozo amargo de la soledad
La fronda de la solidaridad
Sigue a Sancho Pueblo, señor Don Quijote.
Blas de Otero
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El corazón me pedía muy intensamente estar junto a ti, imaginaba una gran felicidad a tu lado, el quería que nos amásemos, cómo el invierno ama a la noche, cómo el llanto ama al suspiro, cómo la alondra ama el atardecer.
Tu camino y el mío, buscaron el mismo sendero pero… no se encontraron quizá por falta de decisiones.
Cuando te conocí te miré a los ojos y creí ver en ellos dos amapolas buscando cobijo en un trigal.
— Me equivoqué — fue un mal hechizo de luna de un angustioso mes de Mayo.
Los secretos del corazón guardan una gran semejanza a las pólizas de seguros, la realidad jamás queda reflejada en letra grande.
Luché por acariciar tu alma, pero… no pude acercarme a tu cuerpo.
Busqué sonrisas en tú labios pero…éstos estaban resecos.
Miré en tus espacios interiores y encontré vacíos todos los habitáculos de tú corazón.
Que pena, las heridas del alma jamás se curan con aspirinas, sólo se necesita tiempo y olvido. Estas heridas dejan unas cicatrices muy profundas y en la mayoría de los casos, están abiertas para toda la vida.
Mario.
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Esta mañana, fray Pèire, al traerme un caldo caliente, intentó animarme con el anuncio de la Navidad. Dice que fray Ferrer me visitará más tarde, pero le he pedido que me disculpe ante el inquisidor. Los ojos de fray Ferrer me producen vértigo y su voz pausada, terror. En mis pesadillas me envía al Infierno, y aun allí siento frío.
Pero estoy desvariando, ¿a quién le importa que tenga frío? Los hermanos no desconfían al verme escribir. Es mi oficio. Soy notario de la Inquisición. Mis otros hermanos tampoco sospechan. Saben que mi señora me ha pedido que escriba una crónica de cuanto sucede en este rincón del mundo. Quiere que algún día los hombres conozcan la iniquidad de quienes dicen representar a Dios.
Del libro “La sangre de los inocentes”
De JULIA NAVARRO.
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Soy espía y tengo miedo. Tengo miedo de Dios, porque en su nombre he hecho cosas terribles.
Pero no, no le echaré la culpa a Él de mis miserias porque no es suya, sino mía y de mi señora. En realidad la culpa es de ella y sólo de ella porque siempre se ha comportado como un ser omnipotente ante cuantos hemos estado a su lado. Jamás osamos contradecirla, ni siquiera su esposo, mi buen señor.
Voy a morir, lo siento en las entrañas. Sé que ha llegado mi llora, por más que el físico me asegure que aún viviré largo tiempo porque el mal que me aqueja no es mortal. Pero él sólo estudia el color del iris de mis ojos y el de mi lengua, y me hace sangrar para sacarme los malos humores del cuerpo aunque no me alivia el dolor permanente que tengo en la boca del estómago.
El mal que me consume lo tengo en el alma porque no sé quién soy ni qué Dios es el verdadero. Y por más que sirvo a los dos, a los dos acabo traicionando. Escribo para aliviar mi mente, sólo por eso, aun a sabiendas de que si estas páginas cayeran en manos de mis enemigos o incluso en las de mis amigos, habría firmado mi sentencia de muerte. Hace frío y, acaso porque tengo el alma helada, por más que me envuelvo en mi manto, no logro templar mis huesos.
(Sigue)
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¿Por qué tenemos tan presentes siempre a nuestros paraísos perdidos?
Acaso nuestro subconsciente piensa que estos maravillosos hechos se pueden repetir, que vamos a tener engalanando a nuestra felicidad y a nuestra vida, una segunda oportunidad, esto, verdaderamente, pocas veces se produce.
El tiempo se encarga de genera vacios en el alma y nuestra alma, cada día se vuelve más recelosa y apática para dar abrigar y cobijo a otros nuevos y añorados sueños.
El corazón muchas veces nos pide explorar nuevos horizontes, pero… realmente se dan las condiciones óptimas para garantizar un buen resultado.
Quizá no tenga sentido nada de lo que hagamos, si no abrimos la puerta del corazón en par en par y dejamos que pase la luz diáfana con suaves colores a esperanzas y nos enfrentamos a querer sanar, curar y cerrar, todas las viejas heridas, causadas, por aquél primer gran amor.
Mario.
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Hola amigo Maci, veo que ayudas a resaltar tu tierra.
Esta autora patrocinio Biedma, tiene su museo en su pueblo de nacimiento que es Begijar JAÉN.
Lo visité este verano pasado, ya que tengo un amigo de la infancia que por motivos profesionales vive en Baeza y nos invita a pasar periódicamente unos días con él y su esposa y como sabe que me gustan estas cosas, bajamos a Begijar que está muy cerca y pasamos la tarde visitando el museo y el pueblo.
Otra vez te reitero mis saludos.
Mario.
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Es posible que el titulo de mi post sea porque me sonaba del libro. De todas formas, creo que este no lo he leido, aunque no seria extraño que lo haya hecho y no me acuerde.
He leido tantos libros durante mi vida, k no los recuerdo todos.
Algunos, los que mas me impactaron, si, pero no todos.
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Tu, niña hermosa, que la vida cruzas
entre goces, placeres y alegrías,
no comprendes la triste alegoría
que encuentro yo en la flor.
En ti, tan bella, tan gentil y hermosa,
hallo la imagen de la flor galana,
como ella en tu vida en la mañana
encuentro ilusión.
Tu ves la vida con rosado prisma
y halagada por cándidos amores
no conoces pesares de dolores
duerme tu corazón.
Yo, cual la flor que crece triste y sola,
vivo sin ilusiones, sin ensueños
pues mis días felices y risueños
Pasaron por mi mal:
Pero dejo la prosa de la vida
y otra región se finge al pensamiento,
y hallo goces, delicias y contentos
en mi mundo ideal ¡
Yo, cual la flor que crece triste y sola,
Vivo sin ilusiones, sin ensueños
Pues mis días felices y risueños
Pasaron por mi mal:
Pero dejo la prosa de la vida
Y otra región se finge al pensamiento,
Y hallo goces, delicias y contentos
En mi mundo ideal ¡
Patrocinio Biedma.
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Yo descubrí, Gabriela, entre las flores
una llena de gracia y gallardía
que á las sonoras brisas entreabría
sus hojas de marfil:
Su brillante corola perfumada
batida por el viento dulcemente
exhalada su aromas blandamente
al céfiro sutil.
La blanca mariposa, que vagando
cruzaba presurosa la pradera
acariciaba al revolar ligera
á la gallarda flor;
Y al posarse en su cáliz, cariñosa
su broche de carmín acariciaba,
y sus aromas purísimas aspiraba
con mil besos de amor.
Al lado de esta rosa delicada
otra flor inclinaba triste y sola,
su blanca y melancólica corola
bordada de cristal.
Resbalaban sus hojas desprendidas
hasta un arroyo puro y tranparente
y perdíanse al final en la corriente
del tranquilo raudal!…
Más á esta flor marchita y olvidada
un tiempo la meció ligera brisa,
la aurora la envolvió con su sonrisa
de fúlgido arrebol:
También la acariciaron lisonjeros
los céfiros que vagan en las flores,
y brillaron sus vividos colores
con los rayos del sol.
Pero después el huracán violento
Deshizo sus capullos virginales
Y marchitó en sus giros desiguales
Su pureza y color!…
CONTINUA.
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Jean Larteguy, gran escritor francés, tubo muchos trabajos a lo largo de su vida, aparte de escribir hizo de soldado, como oficial en la Francia ocupada por los alemanes, en la segunda guerra mundial, de periodista, de corresponsal de guerra en otros conflictos. Sus principales obras las componen una trilogía, “Los Centuriones” su continuación “Los Pretorianos” y “Los Mercenarios”.
Con ello demostró su gran calidad como escritor, que dichas obras llegaron el cine.
Libra-Aire, Buena aportación. Parte de nuestra felicidad está dentro de las tapas de un valorado libro. Esperó más encuentros en este pequeño reservado.
Mario.
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