A mis amigos les adeudo la ternura
y las palabras de aliento y el abrazo
el compartir con todos ellos la factura
que nos presenta la vida paso a paso.
a mis amigos les adeudo la paciencia
de tolerarme las espinas más agudas
los arrebatos del humor
le negligencia, las vanidades
los temores y las dudas.
Un barco frágil de papel
parece a veces la amistad
pero jamás puede con él
la más violenta tempestad
porque ese barco de papel
tiene aferrado a su timón
por capitán y timonel
un corazón, un corazón, mi corazón.
A mis amigos les adeudo algún enfado
que perturbaba alguna vez nuestra armonía
sabemos todos que no puede ser pecado
el discutir alguna vez por una amiga.
A mis amigos legaré cuando me muera
mi devoción en un acorde de guitarra
y entre los versos olvidados de un poema
Mi pobre alma incorregible de cigarra.
Un barco frágil de papel
parece a veces la amistad
pero jamás puede con él
la más violenta tempestad
porque ese barco de papel
tiene aferrado a su timón
por capitán y timonel
un corazón, un corazón, mi corazón.
Amigo mío si esta copla como el viento
a donde quieras escucharla te reclama
serás plural porque no exhibe el sentimiento
cuando se llevan los amigos en el alma.
Querido Ro, Estás insomne…?
De haberlo sabido antes te habría dado un poco la “tabarra” con una de esas conversaciones que tenemos de vez en cuando.
Ahora ya te dejo tranquilo a ver si Morfeo te visita y puedes descansar un poco. Es que trasnochar tiene esos imprevistos.
Un beso
Nicol
Anónimo
said
hola Nicol. Ya ves, yo también ando por aqui pues no podía seguir durmiendo.
Ahora me he tomado una pastilla y veremos si me da sueño.
Espero estés bien y tengas un lindo sábado. Ro
Se que has dado de ti, lo que haz podido;
y a veces nos engaña el corazón con un capricho;
y ese no era el lugar, ni nuestro destino;
mejor no ser amantes y, tan sólo ser amigos.
No hay quien pueda contar las piedras en un río;
ni la arena del mar; ni lo que yo he perdido.
Si un día fuiste aquel, el dueño de mi alma,
tengo que ser fuerte y, dejar que tu te vayas.
Aunque me arranques la piel, vuela muy alto, no te detendré,
y cada quien que tome su camino.
Aunque me arranques la piel, vuela muy lejos Dios sabe porqué, porqué, nos despedimos por tu bien y el mío.
Y si te digo adiós, no es porque quiera,
te dejo ser felíz, aunque muera de pena.
Aquí no hay pecadores, ni hay delito;
no era tu obligación amarme, te lo he dicho.
Gracias por tanto y todo, te llevaré muy dentro.
Ha sido lo mejor y yo de nada me arrepiento.
Adios, adiós y que te vaya bien,
adiós, adiós y que te vaya bien,
a mi me quedan esos días para recordar,
Adiós, adiós te vas.
Adiós, adiós y que te vaya bien,
es duro yo lo sé y aunque lo siento más,
lo sellamos, lo intentamos, lo quisimos y aquí estamos,
dejándonos en un adiós la vida…
Ay amor, que importa el mundo si estás conmigo!
En la distancia tu voz suena en mi alma
como el susurro limpio del rio
que corre sosegado buscando el mar.
No es posible olvidar tantos recuerdos
tantas palabras de amor
tantos te quieros….
nuestras risas por cualquier cosa
nuestra complicidad
en los más íntimos secretos de la vida
Nunca podré olvidarte, amor
aunque me lo repita mil veces…
No es que esté arrepentido
de haberte querido tanto;
lo que me apena es tu olvido
y tu traición
me sume en amargo llanto.
¡Si vieras! Estoy tan triste
que canto por no llorar…
Si para tu bien te fuiste
para tu bien
yo te debo perdonar.
Después de libar traidora
en el rosal de mi amor
te marchas, engañadora,
para buscar
el encanto de otra flor…
Y buscando la más pura,
la más linda de color,
la ciegas con tu hermosura
para después
engañarla con tu amor.
Aquella tarde que te vi
tu estampa me gustó,
pebeta de arrabal,
y sin saber por qué yo te seguí
y el corazón te di
y fue tan sólo por mi mal.
Mirá si fue sincero mi querer
que nunca imaginé
la hiel de tu traición…
¡Qué solo y triste me quedé,
sin amor y sin fe
y derrotado el corazón!
Ten cuidado, mariposa,
de los sentidos amores…
No te cieguen los fulgores
de alguna falsa pasión
perque entonces pagarás
toda tu maldad,
toda tu traición.