Llega a ti en algún momento de tu vida y le ves, le lees y comenzáis a comunicaros. Piensas que lo mejor es no hacer caso, aunque en tu interior surge algo te impulsa a seguir. Es lo que estabas esperando, te dices ¡Ya era hora de que algo bueno me pase!
Y te prendas y te enganchas, te enamoras.
Sabe decir el amor, sabe como te sientes cuando le escuchas, sabe lo que necesitas y le dejas que entre poquito a poco. Tu también vas conociendo lo que le gusta a él, y cómo se siente cuando habla contigo. Largas horas de conversación llenas de contenido de amor
Deseos, dudas, sobresaltos, miedos….., pero está ahí y te sientes plen@ y te dejas ir.
Lo que surge entre ambos, se va alimentando día a día, animado con las palabras que brotan del corazón y reforzado por la esperanza de un romántico encuentro.
Por fin, el día soñado está cerca. ¡Os ha costado tanto llegar a este momento tan deseado y temido al mismo tiempo…!
Los nervios,las ansias de veros el uno en brazos del otro, sentiros piel con piel, juntar vuestras bocas en un beso apasionado, acariciaros con las manos y no con las palabras…. os juegan una mala pasada y coartan vuestra libertad a la hora de expresaros.
Demasiada tensión acumulada en la preparación del encuentro, demasiados miedos y dudas y qué pasará después si…..
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Si hubiese sido un despertador habría probado la pared de enfrente de mi cama, lo juro, pero siendo ella, (la Vida, digo), no te queda más narices que “apechugar” y p’alante.
Por eso, aprendida la lección, borrón y cuenta nueva, que decía mi difunto padre.
Besitos para tod@s.
Nicol
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La Vida te pone a prueba a cada momento, y no permite que te “duermas en los laureles”.
Estaba yo últimamente adormecida, como si pasaran los días uno tras otro, sin que hubiese cambios significativos en cada uno de ellos y de pronto…
Ahí está…! (La puerta de Alcalá….)
Te has ido dando cuenta poco a poco, pero como que no te lo acababas de creer. Y tienes que oírlo de sus propios labios para que te haga efecto.
Y te hace, ya lo creo que si…! Y eso que pensabas que ya estabas “curada de espantos”, y lo tenías “superado”….
Y entonces, te haces la “dura”, y piensas: ¡No puede ser, es una broma…!
Una broma, si….!
Una broma pesada que te cae encima como un bombazo.
Y piensas…. ¡bah…! No has sido la única, ya lo sabes…
Y además, no se comprometió a nada, nunca se compromete, y ahora tampoco….. Bueno, ¿ahora quizás si…?
Y ese “quizá” es el que te quita el sueño….! Pues si señor…! Ese hipotético “quizás”….
Y esa puya es lo que me ha echo ver que sigo viva, que no estoy dormida como me pensaba. ¡Gracias a Dios…! (por un decir). Es un alivio saberlo, porque andaba yo un poco mosqueá conmigo misma por mi “vena contemplativa de esta temporada”.
Así es que, lo dicho, gracias a la Vida por haberme “despertado” de esta forma.
sigue…..
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Que habrá épocas difíciles y que en algún
momento de nuestro amor, uno de los dos querrá dejarlo.
Que miles de zancadillas obstaculizarán nuestros pasos… y murallas de palabras se levantarán amenazantes intentando detenernos.
Que el cielo y la tierra conspirarán unidos para evitar nuestro encuentro…
Pero aún sabiendo todo eso amor, si no te pido que seas mio me arrepentiré el resto de mi vida.
Porque en lo mas profundo de mi ser siento que estas hecho para mí, y nunca me rendiré.
Nicol
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En definitiva, a lograr sentirnos menos sol@s en este mundo que se acuerda poco de las personas mayores.
Pero al cerrar la pantalla del ordenador, la soledad vuelve a revolotear a nuestro alrededor, porque al fin y al cabo, la compañía significa: contacto humano, sentir alguien que respire a tu lado, una mano entre otra, un abrazo, dos cuerpos juntos amándose, una caricia…. Y eso Internet no lo puede dar, aún cuando pueda verse a la otra persona por la cámara en directo. Algun@s dieron el salto y traspasaron las pantallas para conocerse en persona, (las quedadas), pero no siempre dieron resultados, rompiéndose amistades virtuales que parecían muy consolidadas.
Es importante todo este mundo virtual para seguir adelante sin sentir que estamos tan sol@s; pero a mi entender, es más importante no perder el contacto con nuestra realidad diaria, y hacer un pequeño esfuerzo para paliar también, esa soledad, con la gente de nuestro alrededor.Creo que, si diéramos tanto como a veces damos por este medio, quizá nos sorprendamos de la respuesta.
Nicol
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Las nuevas tecnologías nos han abierto a los mayores una posibilidad de comunicarnos que antiguamente no tenían l@s que llegaban a una edad avanzada.
Tenemos internet, una herramienta que nos da la posibilidad de conocer a muchas personas en la misma o parecida situación que nosotr@. La mayoría, hemos aprendido a manejar este aparatito, el ordenador. Un@s porque tuvieron que “reciclarse” en su trabajo; otr@s, porque al marchar los hij@s de casa, creyeron encontrar una forma de comunicarse con ell@s, viéndoles además a través de la pantalla. El caso es, que tanto un@s como otr@s, al final acabamos utilizándolo para lo mismo, comunicarnos.
Se abrieron páginas especiales para mayores, como ésta misma, y empezamos a chatear (todavía me cuesta), a escribir en foros; a dar nuestras opiniones sobre los temas mas variados a personas que ni siquiera conocíamos; a tener amig@ nuevos a quienes contábamos nuestras cuitas o alegrías o nuestros sentimientos más íntimos, a veces con la agradable sensación de que nos entendían mejor que nuestras personas más cercanas; a enamorarnos y sentir de nuevo una ilusión que ya creíamos perdida; a enfadarnos con el compañero de foro contrario a nuestra opinión; a sentir celos, porque quien creíamos nuestr@ enamorad@, le “tiraba los tejos” a nuestro parecer, a la forera de al lado…., a juntarnos para charlar en una cafetería virtual…. y así podríamos seguir con la lista.
sigue….
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Al retirarse a su casa, al amanecer, tambaleándose, aturdido por la bacanal o vibrantes aún sus nervios de las violentas emociones de la profana cita; al encerrarse para mascar, entre risa irónica, la hiel de un desengaño -porque también Don Juan los cosecha-; al prepararse al lance de honor templando la voluntad para arrostrar impávido la muerte; al reír; al blasfemar, al derrochar su mocedad y su salud cual pródigo insensato de los mejores bienes que nos ofrece el Cielo, Don Juan reservaba y apartaba, como se aparta el dinero para una ofrenda a Nuestra Señora, diez minutos que dedicar a Estrella. En su ambición de cariño, aquella casta consagración de un ser tan delicado y noble representaba el sorbo de agua que se bebe en medio del combate y restituye al combatiente fuerzas para seguir lidiando. Traiciones, falsías, perfidias y vilezas de otras mujeres podían llevarse en paciencia, mientras en un rincón del mundo alentase el leal afecto de Estrella la Beatita. A cada carta ingenua y encantadora que recibía Don Juan, soñaba el mismo sueño; se veía caminando difícilmente por entre tinieblas muy densas, muy frías, casi palpables, que rasgaban por intervalos la luz sulfurosa del relámpago y el culebreo del rayo, pero allá lejos, muy lejos, donde ya el cielo se esclarecía un poco, divisaba Don Juan blanca figura velada, una mujer con los ojos bajos, sosteniendo en la diestra una lamparita encendida y protegiéndola con la izquierda.
continua…..
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Siempre que el humor vagabundo de Don Juan le impulsaba a darse una vuelta por la región donde vivían sus primas, iba a verlas, frecuentaba su trato y pasaba con Estrella pláticas interminables. Si me preguntáis qué imán atraía al perdido hacia la santa, y más aún a la santa hacia el perdido, os diré que era quizás el mismo contraste de sus temperamentos…. y después de esta explicación nos quedaremos tan enterados como antes.
Lo cierto es que mientras Don Juan galanteaba por sistema a todas las mujeres, con Estrella hablaba en serio, sin permitirse la más mínima insinuación atrevida; y que mientras Estrella rehuía el trato de todos los hombres, veníase a la mano de Don Juan como la mansa paloma, confiada, segura de no mancharse el plumaje blanco. Las conversaciones de los primos podía oírlas el mundo entero; después de horas de charla inofensiva, reposada y dulce, levantábanse tan dueños de sí mismos, tan tranquilos, tan venturosos, y Estrella volaba a la cocina o a la despensa a preparar con esmero algún plato de los que sabía que agradaban a Don Juan. Saboreaba éste, más que las golosinas, el mimo con que se las presentaban, y la frescura de su sangre y la anestesia de sus sentidos le hacían bien, como un refrigerante baño al que caminó largo tiempo por abrasados arenales.
Cuando Don Juan levantaba el vuelo, yéndose a las grandes ciudades en que la vida es fiebre y locura, Estrella le escribía difusas cartas, y él contestaba en pocos renglones, pero siempre.
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Las gentes superficiales, que nunca se han tomado el trabajo de observar al microscopio la complicada mecánica del corazón, suponen buenamente que a Don Juan, el precoz libertino, el burlador sempiterno, le bastan para su satisfacción los sentidos y, a lo sumo, la fantasía, y que no necesita ni gasta el inútil lujo del sentimiento, ni abre nunca el dorado ajimez donde se asoma el espíritu para mirar al cielo cuando el peso de la tierra le oprime. Y yo os digo, en verdad, que esas gentes superficiales se equivocan de medio a medio, y son injustas con el pobre Don Juan, a quien sólo hemos comprendido los poetas, los que tenemos el alma inundada de caridad y somos perspicaces…. cabalmente porque, cándidos en apariencia, creemos en muchas cosas.
A fin de poner la verdad en su punto, os contaré la historia de cómo alimentó y sostuvo Don Juan su última ilusión…, y cómo vino a perderla.
Entre la numerosa parentela de Don Juan -que, dicho sea de paso, es hidalgo como el rey- se cuentan unas primitas provincianas muy celebradas de hermosas. La más joven, Estrella, se distinguía de sus hermanas por la dulzura del carácter, la exaltación de la virtud y el fervor de la religiosidad, por lo cual en su casa la llamaban la Beatita. Su rostro angelical no desmentía las cualidades del alma: parecíase a una Virgen de Murillo, de las que respiran honestidad y pureza (porque algunas, como la morena «de la servilleta», llamada Refitolera, sólo respiran juventud y vigor).
continuara…
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Tras el cristal dorado de tus ojos, veo esa sonrisa traviesa que embarga mi corazón de alegría.
Tu felicidad, traspasa mi cuerpo y llega a los más recónditos rincones de mi alma, llenando de sentido mi vida.
__Mi niño querido, te digo, ¿qué sería de mi si tu no estuvieras conmigo? Dónde podría encontrar yo otro amor como el tuyo?
Y tu, con esos ojos risueños que hablan sin decir palabras, me miras con cariño mientras me acunas en tus brazos.
__Ya no soy tan niño, contestas, pero mientras tu me quieras lo seré para ti.
Y como brisa movida por aleteo de ángeles, se pasea el amor sobre nosotros dejando caer una lluvia de estrellas.
Nicol
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Anna, mi niña, qué alegría verte de nuevo por aquí!
Aún el asfalto, cuando llueve después de un día caluroso, tiene un olor especial, diferente. Yo lo pude comprobar cuando vivía en la ciudad, además, al lado mismo de la autopista. Ese frescor del agua, las gotas estrellándose en la carretera, y la estela que dejaban los coches que pasaban a gran velocidad, también era un espectáculo que me mantenía en mi balcón, como dices tú hipnotizada por la grandeza de la Naturaleza frente a la pequeñez de las obras humanas.
Un beso fuerte, lastantxu.
Nicol
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Tu si que tienes arte, amigo Laris.
Hace tiempo que no leo ninguna de tus poesías, aunque seguro en esa caverna donde sueñas tus mundos, existe más de una esperando ver la luz.
Un beso y cuídate amigo.
Nicol
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Tienes una escritura que nos trae la belleza de la naturaleza. Y nos la deja como algo muy especial, sin embargo que si somos sensibles, podemos ver y disfrutar cada uno de nosotros y cada día.
Qué tal amiga Izardi! Aquí estoy en mi caverna, soñando con mundos que nunca he visto e intentando hacer poesía a partir de las cosas.
Un beso grande, amiga!
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Mira que se agradece el olor de tierra mojada, es especial, y, con la mezcla de las plantas, cuando caen las primeras gotas sobre todo, despierta sensaciones..
Lo vives mucho mejor que yo en estos momentos, pues aquí se huele a asfalto, petroleo, y…un poco tambien a árbol, pero lo que si me fascina es el ver como el agúa corre hacia abajo con sus burbujas grandes explotando, eso, me hipnotiza..
Anna.
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