Hoy, poco antes de irme a trabajar, tomaba mi café como hago cada tarde.
Sentada a la mesa, miraba por la ventana de la cocina que da al río y las vi….
Dos mariposas marrones volando una alrededor de la otra, casi juntas pero sin tocarse.
Formaban una pareja perfecta, sincronizando sus movimientos. Sus alas se movían al unísono, haciendo que bajasen y subiesen sin perder el corto espacio que las separaba, y al mismo tiempo sin estorbarse una a otra.
Oyendo el murmullo del agua, disfruté de su vuelo, que supongo sería de cortejo dado que estamos en primavera. Tienen que apresurarse, pues, según dicen los entendidos, sólo tienen un día de vida para tales menesteres.
Me he acabado el café y casi al mismo tiempo, las mariposas han desaparecido de mi campo de visión. Yo he tenido que marcharme, así es que no se en qué habrá quedado todo este baile.
Espero que haya podido llegar a su final el cortejo, y vuelvan a nacer nuevas mariposas de esta preciosa danza que he disfrutado, en esta calurosa tarde de mayo.
Musina es mi gatita. Le llamo gatita, porque aunque ya tiene un año largo, es bastante pequeña, pero muy tierna y mimosa.
Cuando me la regalaron, tuve que elegir un nombre, y no me decidía por ninguno, hasta que un buen amigo me dio la idea.
___¿Porqué no la llamas Musa…? es un buen nombre para una gata.
No lo pensé demasiado y la llamé así, solo que al final, la llamo Musi, cuando quiero que venga, y Musina para hablar de ella.
Es una gata común, con manchas blancas, marrones (en diferentes tonos) y negros.
No había tenido ningún animal de compañía desde que era niña, y no recordaba lo agradable que resulta y la compañía que hacen, sobre todo cuando se vive sola, como yo.
Aunque en honor a la verdad, prácticamente no la veo en todo el día, pues prácticamente me lo paso fuera de casa, pero a la noche (si no está de picos pardos por ahí), podemos disfrutar y jugar con un pequeño ratón de juguete que yo le tiro y ella lo atrapa ya casi al vuelo, de tanta experiencia que tiene.
No se si con los de verdad se atreverá igual; me ha salido un tanto “miedosa”. Y es que ha aparecido por aquí un gato gris que la dobla en tamaño, y que se ha adueñado prácticamente de la casa, bueno, del portal de la casa, porque no le dejo entrar dentro.
Tengo un montón de anécdotas de ella, pero me caigo de sueño, así es que me voy a dormir. Ya contaré alguna historia más de esta preciosidad de animal.
Sé que estás ahí, que nunca me fallarás. Sé que estás ahí que puedo contar contigo, porque me quieres, y porque te importo.
Confío en ti, sé que no me fallarás, que cuando te necesite acudirás. Soy consciente de que me apoyas en cada segundo, en cada problema y en cada lágrima.
Me entrego a ti, te entrego mi vida, sin pensarlo y dudarlo. Porque te amo y sé de sobra que sólo quieres mi bien.
Contigo mis problemas serán risas, y mis tristezas serán alegrías. Me secarás mis lágrimas y abrazarás mis melancolías.
Porque me quieres, porque te quiero, porque te amo, porque me ayuda. Gracias.
No he olvidado a ninguno de “mis amores”, ni al primero ni al último….. de momento. Eso si, están “a buen recaudo” en un rinconcito….. pa’que no estorben, ¡vaya!
¿Y tu….?
Becquer no habla del Amor…. así con mayúscula.
Creo más bien que se refiere a “un amor”.
El Amor es exclusivo de cada persona, su forma de amar.
Cómo lo recibe otra, u otras, no depende de ella.
Todo amor es verdadero, pero solo es eterno mientras dura.
El silencio duele y el desasosiego se aposenta en el alma.
No se sabe cuánto, hasta que no se comprueba por un@ mismo. Y entonces se piensa en el olvido, se hace patente la duda, se pone en tela de juicio los sentimientos.
Y es que el amor necesita de la magia de las palabras, de las promesas cumplidas, del roce de unos labios, de una mirada cómplice…..
Porque el amor entre dos, se alimenta de dar y recibir……
Se necesitan las dos cosas para estar en equilibrio, y no sentirse defraudad@.
Así de egoístas somos los seres humanos.
O..¿somos simplemente realistas….?
Siento mucho que sufras la primavera amigo Laris, para mi es la mejor época del año. El renacer de la vida después del invierno, me alegra el alma y el cuerpo. Y a pesar de la astenia primaveral, que también me afecta, me encanta disfrutar esta estación del año tan llena de flores, mariposas, pájaros, mosquitos…. (vivo al lado del río y los “sufro con santa resignación”) y otros insectos varios que combato con los insecticidas al uso. Mi jardín no es muy grande, pero se ve bonito, al igual que mi pequeño (pequeñísimo) huerto.
Un abrazo
Nicol
Anónimo
said
Debe ser lindo tu jardín amiga, pues volcarás en él toda esa sensibilidad que tienes. Ese sentido romántico de la naturaleza.
Yo sufro la primavera, nunca he logrado gozarla.
Un abrazo.
La mejoría de mi mano, y la llegada definitiva de la primavera, me mantienen muy ocupada en mi jardín (el de mi casa).
Estaba muy descuidado, porque no he podido atenderlo; pero ahora ya va tomando otra vez su forma y las flores nuevas van llenando los rincones junto con las rosas que lo bordean.
Este año, mi pequeño huerto, todavía será más pequeño que el año pasado. Solo voy a plantar lo que más rendimiento me dio, a saber: Unas matas de pimientos choriceros, berenjenas, lechugas y tomates. Las acelgas han vuelto a renacer, y las seis matas que tengo me dan de sobra para mi. Todavía tengo que esperar un poco para plantar, pues aquí hasta mediados de mayo no se puede hacer con seguridad de que van a dar buenos resultados.
Hoy, además de trabajar, di un paseo muy agradable por la playa. Ya se nota el buen tiempo y la gente se empieza a animar poniéndose en bañador, pero yo esperaré todavía.
Aplico ese dicho que dice: “Hasta el cuarenta de mayo, no te quites el sayo”, aunque si sigue el buen tiempo, lo haré antes.
Amiga Gigi, los ríos también tienen su encanto.
Aquí donde vivo, disfruto de dos ríos (bueno riachuelos) y a veces cambio el recorrido, y sigo su camino hacia arriba a los viejos molinos de agua, o hacia abajo, hasta la marisma.
Aunque, en realidad, tengo uno al lado de mi casa, con su puente romano y todo, y que escucho por la noche cuando me voy a la cama. Relajante el sonido del agua (si no hay tormenta y viene furioso), y por la mañana, me encanta oír a los pajarillos que anidan en los árboles que le bordean.
Uno de los motivos por los que me vine a vivir a esta casa, fue, precisamente, porque estaba al lado del río, y tiene un pequeño jardín.
Besitos
Nicol
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