¡Oh amor mío!
Llévame dulcemente al encuentro del amor.
Acariciarte con un beso……
Acariciarte con una mirada…..
Es acariciar tus sentimientos.
Sentimiento divino que hace estallar mi corazón de alegría….
En el mar de arena, las dunas semejaban holas rompiendo unas con otras en un eterno baile, el baile de los infinitos átomos que pueblan el aire caliente del desierto.
Y tu y yo bailábamos en él.
miraba tras el cristal y veia, mucha felicidad por todas partes, muchos niños,todos los niños del mundo reian se abrazaban corrian como locos con los bracitos abiertos dispuestos para un tierno abrazo. La gente se saludaba con alegres rostros y caminaban con buen humor por las calles.
Había ancianos tambien por supuesto, pero ninguno portaba andadores ni sillas de ruedas en su caminar, sus arrugas y canas se veian esplédidas .
Los kioskos de prensa solo mostraban sus noticias de eventos lúdicos, cines, operas, parques de atracciones, en realidad no habia otras que mostrar.
Quise abrir la ventana de par en par para gritar muy fuerte pues la alegria me embargaba al ver tanta felicidad en el mundo…
Me sorprendí gritando sentada sobre la cama ,….
Era demasido bueno para ser verdad!!!!
Hoy amor necesito de ti. Quería haber podido acogerte en mis brazos y que tu lo hicieses tanbién. Besarte la cara, los ojos, la boca, acariciarte todo y llenarme de ti, para calmar este ansia que me quema por dentro.
Hoy amor te llamé pero no estabas. No acudiste a esa llamada mía que te hice desde muy adentro del corazón. Se que tu me amas igual que yo lo hago, pero la incertidumbre a veces me domina y tu ausencia y la distancia, siembran en mi la duda. Te necesito tanto, que hay momentos en que el aire no llega a mi garganta y creo que voy a morir si no estás conmigo, si no vuelves junto a mi. Te espero, ya lo sabes. Espero ese momento en que nos veamos de nuevo, en el que podamos demostrarnos nuestro amor y vivir el poco tiempo que nos conceden intensamente, ¡es tanto lo que queda por decirnos todavía!
Amor, mi amor, no desfallezcas. Yo tampoco lo haré. Nuestro amor puede superar esas pruebas y otras, porque es puro y limpio y nace del fondo de nosotros mismos, de lo más profundo de nuestro corazón y se mantendrá en el tiempo como una llama encendida para iluminarnos el camino.
Hoy amaneció el día triste, melancólico. Una ligera llovizna cae intermitentemente, e impregna todo con su continuo llorar.
Me asomé a la ventana para contemplar mi río, porque casi es mío, y su sus aguas han vuelto a recuperar su cauce.
Su antiguo cauce, con sus pequeñas cataratas y su rodeos, pero me hace pensar que no es el mismo. Aunque a primera vista lo parezca, en el fondo ha habido una pequeña “remodelación” del paisaje que atraviesa.
No sigue el mismo camino, pues la furia de la corriente cuando bajaba crecido, lo ha modificado con pequeñas huellas apenas percectibles que están ahí, aunque no se puedan ver.
Me fijo en el agua clara, transparente que lame las orillas y pienso: Tampoco el agua es la misma. Siempre se está renovando, a cada minuto a cada segundo que pasa, en este mismo instante, el agua que corre por mi río, es nueva, y nunca vuelve atrás. Sigue su caminar hacia el cercano mar, si acaso se detiene un momento en algún pequeño charco, esperando, tal vez, que el río crezca de nuevo, para poder renovarse y seguir su curso.
“Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
qu’es el morir; ”
Estos versos de Jorge Manrique del poema “Coplas a la muerte de mi padre”, me hacen pensar en este río que circunda mi casa y que tan cambiante resulta cada día.
Esta S.S., con todo lo que ha llovido, ha hecho que sus aguas mansas y transparentes, se hayan convertido en una serpiente turbia y rabiosa, que salta las grandes piedras que normalmente bordea.
Mirándolo correr por mi ventana, se me ocurre que la vida se asemeja mucho a un río.
Hay veces que discurre tranquila y mansamente, sin grandes sobresalto, bordeando los obstáculos que surgen a su paso, sin apenas notarlos.
Otras, por el contrario, se ve azotada por fuertes tormentas. Se oscurece su caminar y se acumula tal cantidad de rabia y tristeza, que golpea fuerte para que se le oiga, y en vez de bordear los obstáculos, los salta y arrasa con fuerza con todo lo que encuentra a su paso. De esta forma, la rabia queda saciada, pero no así la tristeza, pues con su ímpetu, ha arrasado también los antiguos caminos que tenía ya trazados con infinita paciencia. Sabe que tendrá que volver otra vez a recuperar su antiguo cauce, y seguir fluyendo sin que los obstáculos que se encuentre cambien demasiado su antiguo y continuo caminar.
Hoy he visto nacer al Lucero del Alba. Lentamente, sobre el horizonte, se abria paso entre la oscuridad del cielo. Anunciaba un nuevo amanecer. De vez en cuando desaparecía y perdía su luz tras alguna nube, pero al poco, volvía trinunfante si detenerse en su camino. El rumor del río junto al trinar de los pájaros, me acompañó hasta el amanecer, cuando un tímido sol hizo su aparición tras su paso. Un nuevo día, me dije. Un nuevo día para soñar, para sentir, para amar. Es lento el tiempo cuando la espera es larga, cuando mi corazón llora en silencio, cuando mi alma espera una palabra de consuelo que la libre del dolor de tu ausencia. La claridad del día, limpia las sombras de la noche, y devuelve la luz a mi vida, a mis ansias de libertad, a mis deseos de amar y ser amada.
La luz del sol, apagó la del Lucero, que perdido en el horizonte, sigue su paso por el firmamento. Yo se que sigue ahí, aunque ahora ya no le pueda ver. Su caminar no se detiene, y volverá a anunciar un nuevo día, aunque las nubes oculten su brillo, porque él es el mensajero del alba.
Tras el cristal pasó este sábado sin pena ni gloria, como diría un amigo que conocí hace tiempo.
No se cumplió lo prometido, y lo nuestro pasó a mejor vida.
Es una pena, la verdad. Se perdió la magia, y se rompió la ilusión. Pero, ¡qué le vamos a hacer! La vida es así. Una de cal y otra de arena. Lo que importa es lo vivido, y seguir adelante.
¿Que hoy no ha podido ser? Será otro día. El tiempo todo lo borra, y ésto también lo borrará. Dicen que la esperanza es lo último que se pierde. Y pueden que tengan razón.
Si no tienes nada, y ganas algo mejor, pero si no tienes nada y lo pierdes, pues eso, no pierdes nada.
Hoy no gané nada, pero tampoco perdí nada. Todo sigue igual, como siempre.
Quizá me quedó un poco tristeza, pero no hay mal que cien años dure.
Hoy no ha sido un día demasiado alegre, pero ha sido una lección bien aprendida. De todo lo negativo, se saca algo positivo, y ésto no podía ser menos. Con no repetirlo de nuevo, me doy por satisfecha.
Sandalo, pues si, seguramene tienes razón, que para buscar un nuevo TIPO de persona, debemos cambiar nosotros primero.
Lo que pasa, que aunque hayamos cambiado, a veces, aún nos confundimos y volvemos a elegir el mismo tipo de persona una y otra vez. Y eso lleva, a desengañarnos de nuevo, porque cambiar, aunque posible, no resulta tan fácil. Y suele pasar que volvemos a tropezar otra vez, aunque pensemos que ya habíamos escarmentado.
cont¡Qué voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes…la de oasarse las noches de un solo vuelo¡
Despúes de conocer una mujer etérea, ¿ puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga nalgas a setenta y ocho centrímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapqaz de comprender la seduccion de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posinle ni tan siquiera imaginarque pueda hacerse el amor más que volando”
.-
Girondo, Oliverio
cont/
desde el amanecer volaba desde el dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres.
Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores¡. Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
¡Maria Luisa, Maria Luisa¡¡…Y a los pocos segundos ya me abrazaba con sus piernasde pluma para llevarme , volando, a cualquier parte.
Durante km de silencio planeabamos una caricia que nos aproximaba al paraiso; durante horas enteras nos andabamos en una nube, como dos angeles, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de unj espasmo.
¡Qu´r delicia la de tener una mujer tan ligera….
aunque nos haga ver , de vez en cuando, las estrellas¡
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