No se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de pael de lija.
le doy una importancia igual de cero al hecho de que amanezcan con un aliento afrodíaco o con un aliento insectisida.
Soy perfectamente capaz una naríz de zanahorias; ¡ pero eso si¡ -y esto soy irreductible-no les perdono bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretenden seducirme¡
sta fue y no otra la razón de que me enamorara tan locamente de Maria Luisa.
Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? Qué me importaban sus extremidades de palmípedos y sus miaradas de pronósticos reservados?
¡Maria Luisa era una verdadera pluma¡
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Me estoy haciendo un lio entre tu foro y el mío. Mira, además pega.
Es verdad que tendemos ha fijarnos en el mismo estereotipo de persona y solamos caer en lo mismo con la esperanza de que no se repita o de que cambie el otro, claro. Per lo que sucede es que no hemos aprendido a leer abiertamente en los signos, a dar cosas por perdidas , porque ha cierta edad nadie es el salvador de nadie y el que es de una determinada manera es así y no hay vuelta de hoja. Y otra cosa son las carencias, y digo c arencias que esa persona está destinada ha cubrir y eso sí que lo repetimos una y otra vez porque somos incapaces de reconocerlo o trabajarlo. Para encontrar un nuevo TIPO de persona tienes que haber cambiado tú también. ¿no te parece?
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Pues agradezco tu apoyo Sandalo, aunque ya me quisieron sacar de otro foro, y bueno… todavía sigue, yo tengo paciencia….
Claro que es un problema sentirse con quince años cuando se tiene unos pocos más…(solo unos pocos..eh? jejeje) pero qué le vamos a hacer…! los sentimientos campan a sus anchas sin contar con la edad!
Claro, que la experiencia enseña, lo que pasa es que el dicho ese de que “el hombre/mujer es el único animal que siempre tropieza con la misma piedra…” tiene mucho de razón. Porque, aunque no con la misma persona, si suele ocurrir que es parecida; por eso de que cada un@ tenemos un estereotipo de pareja, que sin darnos cuenta, elegimos siempre. Un saludo
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Veo que tu foro también está sufriendo de desgaste psicológico, bueno pues aquí estoy para que no te rindas.
Que es primavera, es verdad, que el amor es libre de sentirse, también es verdad, que te sientes como una quiceañera, pues puede ser un problemón. ¿A ver que hacemos con tanta adrenalina suelta?
Es broma, y en realidad lo que dices de aprender de la experiencia suena a !cuidado con lo que haces, no vayas a meter otra vez la pata!. Ten en cuenta que la expariencia debe de servirnos para avanzar no para tener miedo a repetir, porque nunca repetiremos en el mismo punto ni con la misma persona.
Ya seguiremos hablando. Un saludo
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¡Ya lo dice el refrán!
“LA PRIMAVERA, LA SANGRE ALTERA.”
Y conmigo, parece que se cumple. Y es que, una, a pesar de la edad, (o quizá por ella), se siente renacer en esta época del año, como esos brotes de los árboles; sin saber muy bien si acabará siendo una hoja verde que dure hasta el otoño, o una efímera flor que cae deshojada al suelo, a nada que unas gotas de lluvia la golpeen con demasiada fuerza.
Por eso, esta vez no, me digo…
No me va a volver a pasar.
Ya lo se de otras veces.
Siempre es igual.
Aunque, la verdad. No se si me lo digo muy convencida. Me conozco demasiado bien, y creo que ya, aunque lo intente, ni yo misma me puedo engañar. ¡Claro, si no quiero…!
Nicol
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Así me siento yo a menudo. No enamorada de alguien, sino enamorada del amor de alguien. Aunque en privamera, a veces me confundo, y soy yo la que se enamora de alguien, y no del amor.
Y es que, a pesar de todo, sigo siendo una romántica “quinceañera”, aunque los quince los cumplí hace ya tiempo.
Pero ¡qué le voy a hacer…!
Yo me digo:
“Nicol, que las cosas no son así. Que la experiencia enseña y hay que aprender…. “
Pero nada, no me sirve de mucho.
Cuando llega la privamera, con los brotes de las primeras hojas; el trajín de los pájaros en los árboles, buscando la mejor rama para lanzar al viento su trino; el revoloteo de alguna mariposa adelantada; y ese sol que ya calienta los cuerpos y las almas, mi corazón se altera y…¡hala…!, mi imaginación se pone a volar y no para.
Y mira que todos los años digo lo mismo:
“Has de tener cuidado, que en esta época del año todo está muy revuelto; nada es lo que parece.”
Los brotes de los árboles nacen iguales, pero luego, con calma, se convierten en verdes hojas, o en preciosas flores.
Y con el amor pasa lo mismo. El amor de primavera es efímero, sube como la espuma, pero a las primeras de cambio, se queda en aire, y se diluye en él, como esas nubes deshilachadas que son arrastradas rápidamente por un golpe de viento.
continua….
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Cuando un foro tiene pocas entradas, lo visita poca gente, o está de capa caída, casi nadie le hace caso.
De pronto, empieza a entrar algún forero distinto al que siempre lo visita, y sus aportaciones dan otra vida distinta a éste, y como “por arte de magia” aparecen los “votadores compulsivos” que sin leer ninguna aportación, inundan de lucecitas rojas las opiniones de l@s que han decidido aportarlas, con la única intención, de….. pues ¡mire usted que no lo se….! Yo que me “jacto de saberlo casi todo”, ( es lo que me dicen algunas veces) y que parece que para “todo” tengo respuesta, esto se me escapa, y no consigo saber, porqué se utiliza este sistema de votos tan arbitrariamente que, ni siquiera los que lo emplean saben porqué lo hacen. (¡Anda ya, que no me ha salío redonda la frase! y sin pensar ¿eh?)
Así es que amig@s que pasais por aquí, ¡¡quietus paraus, no enfadarse!! que las aportaciones se pueden leer igualmente, con lucecita roja o verde.
Un abrazo para tod@s y seguid participando si lo queréis hacer.
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Precioso poema de J.L.Borges Hebe. Gracias por traerlo aquí. Un beso.
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Es el amor. Tendré que cultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad, las galerías de la biblioteca, las cosas comunes,
los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se
levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.
Jorge Luis Borges.-
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Amigo laris, si puedes ser soporte de esa enredadera, quizá tu muerte no sea tan lenta y silenciosa. Un abrazo.
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Hermosa canción Albatros. Un beso querido amigo.
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Hoy tras mi cristal, vi la escarcha que cubría el cesped de mi jardín, y del jardín vecino. El sol aparecía tímidamente por el horizonte cuando salí de casa. Y me dije: Un nuevo día que puedo seguir disfrutando de la maravilla de la naturaleza. Los rosales estaban alicaídos por el frío de la noche, pero sé que cuando vuelva al mediodía, un sol radiante iluminará sus hojas y los incipientes capullos de las rosas, habrán recuperado su posición firme, cara al cielo. El cesped, ahora blanco por la escarcha, recuperará su verdor, y todo el jardín brillará con la luz del sol que lo ha calentado durante la mañana, ofreciéndome un espectáculo primaveral y de renacimiento.
Hoy, yo también renaceré de nuevo, porque el sueño es como una “pequeña muerte”, como una noche helada, en que si no existiera el amor, se quedaría mi cuerpo helado y mi alma oscura. Igual que pasa cuando el sol no sale para calentar el cesped y los rosales de mi pequeño jardín.
Nicol
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El ser humano es como un árbol. Puede ser. Ese árbol ya muerto, ese pedazo de naturaleza muerta que sin embargo nos alegra la vista, nos otorga el encanto de un pasado, porque ese árbol muerto es historia, es un mundo de sensaciones que vivieron aunque ahora descansen en paz.
Ese árbol que ni siquiera posee esos brotes verdes del olmo de Machado, ese árbol que sirve de sostén a una enredadera que lo abraza, lo cubre lo acaricia. Ese es mi anhelo. Ser el soporte de una mujer, fruta madura y vital, que me cubra con su cuerpo y su conciencia y pueda crecer, amar, ser feliz. Yo desde mi muerte lenta y silenciosa compartiré su dicha.
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Hay un árbol seco, mejor un tronco, tumbado como adorno en un parque cercano a casa. Hoy, al pasar por él para ir a visitar a una amiga, he visto con agrado que está todo verde. Al principio, he pensado que podía haber brotado, pero no. Es un trozo de madera muerta, y hueca. Es imposible que de hojas, y sin embargo se veía todo él cubierto de primavera. Y es que una enredadera de campanillas, lo ha tomado al “asalto”, y ha hecho de él un tronco de vida. Imagino lo que podría pensar el trozo de madera muerta.
“Aún todavía sirvo para dar refugio a una enredadera” o puede que no pensase nada (los árboles no pueden pensar). Pero yo si que lo he hecho.
¿Porqué no ponen árboles vivos para adornar los parques en vez de poner troncos muertos que no pueden dar hojas? ¿Quizá fué un árbol famoso y por eso lo quieren conservar ahí?
En la próxima reunión del alcalde con los vecinos, puede que le haga la pregunta.
Tal vez él lo sepa.
Nicol
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Esta mañana tras los cristales de mi ventana me despertó el piar de los pájaros que pasan la noche en los árboles que rodean mi casa. Están naciendo nuevos brotes en sus ramas, y en mi jardín, los rosales reverdecen tras el letargo del invierno. Abajo, junto al río, unas matas de calas, con sus hojas verdes brillantes, regadas con gotas de rocío, dejan escapar entre el follaje sus flores blancas, lirios que abren su cabeza al sol del nuevo día. Y yo recuerdo de pronto que es primavera, que el invierno acabó, y que aunque todavía nos queden días de frío por pasar en esta tierra nuestra, nada va a impedir que los campos vuelva a renacer, que los prados se llenen de “chiribitas”, florecillas blancas, azules, amarillas….. Todo el color del arco iris irá vistiendo los arcenes de la carretera, las orillas de los ríos, las campas donde pasta el ganado, mi jardín…
Y será un placer para los sentidos, el paseo diario entre tanta vida nueva y tanta belleza. La tierra nos anuncia que ya está preparada para las nuevas semillas, que ha despertado de su largo sueño de invierno y recibe a la primavera con alegría, con ilusión y con amor.
A pesar de todas las heridas, las guerras, los odios… la Naturaleza toda sigue su ciclo imparable, porque ella no distingue entre razas y religiones, buenos y malos, ricos y pobres. Y ahora, en este momento, toca ser primavera.
Nicol
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