LA LEYENDA DEL BESO
“La madre de Amapola fue de tal hermosura
que quizá bajo el cielo no encontrase rival.
Los artistas más grandes copiaron su figura,
y se rindió a sus plantas una corona real.
Por tan altos amores renegó de su raza,
dejó el vivir errante por más noble vivir,
sin pensar que en el mundo lo que el amor enlaza
el tiempo y el hastío suelen desunir.
Flor de amor, marchitóse, como todas las flores,
y al mirarse humillada por aquel que adoró,
estrechando a Amapola, fruto de sus amores,
enferma y vacilante, con nosotros volvió.
Vino herida de muerte y, al sentir que moría,
una noche a la tribu nos hizo reunir;
acercóse a Amapola, que inocente dormía,
y con cálido acento la oímos predecir:
“Hija, serás hermosa, como hermosa yo he sido;
Pero ya que te lego mi belleza fatal
no quiero que por ella sufras como he sufrido;
la hermosura en las hembras es la fuente del mal.
De su perverso encanto yo quiero defenderte,
tú esquivarás las redes donde yo me prendí,
que aunque va a separarnos para siempre la muerte,
con mi postrer conjuro velaré sobre ti…
Anhelarán las mieles de tu boca encendida;
pero aquél que en tus labios ponga un beso de amor,
morirá, que la muerte va en ellos escondida
como víbora oculta en una roja flor”